Carlos Fernando bajó en un 10% el sueldo de los numerosos funcionarios de su planta política. Atrás quedaron aquellas frases de campaña, donde decía que con 25, o hasta 35 funcionarios, podía manejar la comuna. Hoy, son más de 100.
En un ente, salen 3 y entran 7. El rótulo de “director coordinador” es el eufemismo de meter gente del palo y especialmente del radicalismo, que ha caracterizado los casi 10 meses de gestión.
Cristina era una yegua que gobernaba con rebenque, y que metía en todos lados a La Cámpora. Hoy, cambiaron los jóvenes pero no la metodología: Salieron los camporistas, y entraron los amigos de Piter Robledo con sueldos superiores. Y en Mar del Plata, muchos jóvenes radicales, luego de sus pasos por la facultad de derecho, por los despachos de concejales, por acompañar a Vilma en algún video, por estar cerca de Maxi, por hacer la escuelita de la franja, están hoy con sueldos que superan los 50 mil pesos mensuales. son los hombres y mujeres “orquesta”: Directores coordinadores en cultura, gobierno, prensa, turismo, donde pinte, donde cuadre, como sea.
Para todos estos funcionarios, serán días duros: Habrá que acostumbrarse a vivir con 5, 10 y hasta 15 mil pesos menos por mes, en el caso del intendente. Para los jóvenes PRO y radicales, habrá menos happy hour, after office, sushi delivery, menos ropita de Güemes, y menos días en Playa del Carmen, Rio, Buzios o Europa.
Arroyo, alumno fiel y aplicado, recortó sueldos, sacó a Marchioli, que seguirá dentro, (un funcionario más?) y entregó el EMTUR a Management & Fit, deseoso de lograr informes benignos en La Nación y en Clarín. El intendente entrega una de las cajas más apetecibles al gerenciamiento privado encubierto.
Además, el intendente comienza a abrir el paraguas, más papista que el Papa. Habla de “error” en haber aumentado el 27% los sueldos de los municipales. Para él, fue demasiado. En realidad, es un mensaje a futuro. Prat Gay cierra la posibilidad de apertura de paritarias. La crisis reinante genera más preocupación, en mantener las fuentes de trabajo, que pensar en aumentos. El panorama es desolador para el trabajador público de aquí en adelante: Jubilaciones compulsivas, recortes, finalización de contratos, retiros voluntarios, y un 2017 donde algunos arriesgan que no habrá ni paritarias ni aumentos, con una inflación que estaría en el 17% anual. Arroyo se anotó otro poroto, con una frase que gusta en el electorado: hacer tronar el escarmiento por el lado del costo público, empezando por los sueldos de los trabajadores.
Recortes, arrepentimientos, entrega de áreas, cada día más funcionarios PRO y más dependencia de Vidal.
Ahora, todo esto, ¿Es suficiente? Todo indica que otro principio de mes agitado, con arcas vacías y sin pagar los sueldos a término y de una vez, no sólo tendría costos políticos para el lord mayor, sino que las secuelas podrían impactar en la blindada gobernadora, que sigue, por el momento, siendo la política con mejor imagen del país.
Pero, realmente, ¿pasó la tormenta? Para los vecinos de los barrios más necesitados de Mar del Plata, para los invisibilizados, los nadies, el temporal se sufre en tiempo presente: árboles caídos, postes, cables, calles intransitables, micros que no entran, pobreza que se suma a la ya existente, y al abandono de muchos años. No hay culpables sólo en este gobierno, pero ya pasó el tiempo de herencias recibidas y culpas ajenas. Sin beneficio de inventario, aquí hay un municipio-provincia que merece soluciones, empezando por los verdaderamente más necesitados.
Para algunos, el temporal termina cuando no hay más evacuados. La tormenta cesa con el último relevamiento de árboles caídos. Pero no es así. Mientras Arroyo, al igual que antes Pulti, repara el asfalto céntrico, los reclamos en los barrios crecen, y no aparecen ni las máquinas, ni la granza, ni las respuestas. Ahora el panorama es peor: un poco por incapacidad, otro poco por ningunear las obras anteriores, Arroyo no lleva soluciones, y tampoco termina ni valora todo el potencial de los polideportivos, por ejemplo.
Hoy, nuevamente desde abajo comienzan las protestas. Como en otros momentos de la historia contemporánea marplatense, vecinos de los barrios Hipódromo, Monte Terrabusi, Parque Independencia, y otras zonas alejadas y abandonadas, dicen basta. No les importa que en la ceguera y soberbia de Luro e Yrigoyen los corran por el lado de la intencionalidad política.
Durante la última quincena, y en este mismo fin de semana, se producen cortes en todos barrios, y se siguen sumando otros sectores a los reclamos.
Alicia es vecina de Parque Independencia. Cortó la ruta este sábado. Habla del otro lado de la línea recién llegada del reclamo: “No somos de ningún partido político. Aquí nadie vino a darnos nada. Y estoy acá con mis tres hijos, con mi beba de cuatro meses. Somos 50 personas. Y le vamos a quemar las gomas a los peronistas, radicales y también a Arroyo. En el barrio Arenas del Sur y en Rumencó hay muchos políticos, municipales, gente con plata, que no les va a gustar que les cortemos toda la ruta desde el miércoles, y que tengan que doblar, meterse y ver lo que es nuestro barrio: Ellos tienen todo, nosotros no tenemos nada…”
No entra ningún medio de transporte al barrio. EDEA no los tenía en la lista de reclamos, y un jerárquico que vive en Rumencó, alertó a la empresa. En media hora arreglaron lo que espero dos días. Le gente camina hasta 9 cuadras, se cambia el calzado, y ahí sube al micro en la ruta. Así se vive en Mar del Plata…
A Carlos Fernando, por más que María Eugenia le mande la plata para apagar el incendio de los sueldos municipales, se le empiezan a llenar de pobres las calles. Y ellos dicen que usted, tiene algo que les pertenece…

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