Se trata de dos jóvenes porteñas de 21 y 28 años. Se encuentran en buen estado de salud. Estaban en la base del cerro Uritorco, en Capilla del Monte. Habían sido vistas por última vez el lunes.
Las jóvenes son María del Pilar Talaván, de 21 años, y Julia Vergellin, de 28, quienes según indicó el padre de la primera, el periodista Gustavo Talaván, fueron halladas "sanas y salvas, pero no se sabe en qué circunstancias aparecieron".
El hombre sostuvo que las dos chicas habían salido el lunes a caminar, pero sin los celulares en su poder.
Fuentes policiales informaron que las dos jóvenes habían ido a acampar en cercanías del cerro Uritorco, en Capilla del Monte, y recién ayer regresaron al hotel de La Cumbre donde se hospedaban.
El jefe de la Departamental Punilla, comisario mayor Gustavo Godoy, sostuvo en declaraciones a Cadena 3 que los dueños del hotel radicaron la denuncia ante la ausencia de las jóvenes.
“Por comentarios que hicieron comenzamos a buscar en el Uritorco. Alrededor de 40 personas trabajaron en la búsqueda”, dijo.
Por otro lado, confirmó que las chicas regresaron "al hotel sanas y salvas", y precisó que "estuvieron en un plan de vacaciones, se hicieron de nuevos amigos y transitaron por la periferia del cerro Uritorco. Volvían tranquilas y no pensaban que habían generado este movimiento. Al tomar conocimiento su primera preocupación fue avisarle a sus padres.
Las jóvenes eran buscadas intensamente, luego de que dejaran, el lunes pasado, sus teléfonos celulares en el Hotel Palace de La Cumbre y no regresaran.
Sobre el operativo de búsqueda en este tipo de casos, el comisaria destacó: “En principio se toma con la preocupación que despierta, mas el caso de dos jóvenes que habían salido desprovistas de todo. Habían dejado los teléfonos celulares en la habitación”.
“Nos comunicamos con las familias para informarle que la teníamos como extraviadas y pedirle información para armar un perfil de las personas que buscábamos”, dijo.
Además comentó: “Aparecen solas en el hotel. Hemos estado sobrevolando sobre ellas, la llamábamos por el alta voz. Habíamos advertido unas carpas, las llamamos y ellas dicen que los amigos le dijeron que las estábamos llamando y no les creyeron”.
Finalmente destacó que “hasta no constatar que se encuentran bien no podemos dejar de buscarlas”.
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