El chico de 17 años estaba con amigos y dos sujetos que bajaron de un auto lo atacaron a palazos. El intendente Juan Elizondo atribuyó la agresión a “grupos políticos del departamento”.
Juan Ignacio indicó que era amenazado desde hace tiempo. “Me decían que me iban a pillar y que me iban a pegar”, resaltó el muchacho, advertencia que fue confirmada por su padre. Pese a las amenazas, el adolescente continuó con su vida normal ya que “nunca pensé que se iban a cumplir”, dijo.
Fue así que Elizondo salió con un amigo y tres chicas y a eso de las 4.00 de ayer, regresaban a sus casas. Mientras caminaban por calle Dupuy e Ignacio de la Roza, cerca de la plaza departamental, un auto se cruzó en el camino de los jóvenes. Dos sujetos bajaron y golpearon a palazos a Juan Ignacio quien quedó inconsciente por la golpiza. Los compañeros de la víctima corrieron del lugar y los desconocidos huyeron en el vehículo. El chico fue trasladado al Hospital César Aguilar y luego derivado al Hospital Rawson en donde constataron que tenía traumatismo en el cráneo y hematomas en el ojo y en la cara. Juan Ignacio fue dado de alta y junto a su padre, radicaron la denuncia en la Seccional Novena. “Le agradezco a Dios que esté vivo. Este hecho me da mucho más compromiso y responsabilidad para ayudar a la Policía a combatir estos hechos delictivos. Vamos a aportar todos los datos para que los culpables estén donde tienen que estar”, afirmó el intendente Juan Elizondo.
Se llevan dinero y una moto
Tres delincuentes asaltaron una heladería Grido y se llevaron entre 400 y 500 pesos de la recaudación y la moto destinada al reparto, confirmó la Policía y la joven encargada del local. El golpe se produjo ayer a eso de las 17.00 en el negocio ubicado sobre el lateral oeste de Circunvalación, pasando calle 9 de Julio, en Rivadavia. Los tres sujetos llegaron en una moto y dos de ellos bajaron, entraron e inclusive compraron helados, señaló Soledad Amarfil, una de las víctimas. Los dos delincuentes salieron pero regresaron y ambos sacaron armas de fuego. Uno de ellos tironeó del brazo y llevó a la encargada hasta cerca del baño, en donde encontró las llaves de la Yamaha Cripton 110 cc de reparto. El otro malviviente se llevó el dinero de la caja y escaparon con el tercer cómplice que hacía de campana, señaló la joven.
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