No apaguen las luces

No apaguen las luces

La destitución de Baragiola sigue dando tela para cortar. La Fiscalía de Delitos Económicos archivó las actuaciones iniciadas por el presidente de la U.C.R. No se constató delito.

La crisis que se desató en Concejo Deliberante parece no tener fin. Hace unos días hablábamos del comienzo de una nueva etapa, pero parece que los protagonistas del bochorno más significativo de los últimos años en la política local no quieren que eso suceda, o por lo menos no quieren que la luces de los reflectores o cámaras, aunque bien podrían ser micrófonos, se apaguen y los dejen en una penumbra imposible de soportar.

 

¿Qué aporta la disposición de la Fiscalía de Delitos Económicos a la cuestión de fondo?

 

Poco y nada, solo deja en claro algo que se suponía desde el comienzo de esta historia. No habla de inocentes y culpables. No asigna ni quita responsabilidades políticas. Solo dice que no hubo delito, lo que no es poco para aquellos que endilgaron en declaraciones públicas esa conducta a Baragiola (quienes deberían pedir disculpas), y tampoco es poco para la misma Vilma, ya que puede limpiar su buen nombre y honor; pero es insuficiente para aquellos que solo hablaron de pérdida de confianza y de conductas impropias de quien conducía el cuerpo deliberativo.

 

Para que quede claro, Baragiola no es culpable de delito alguno en lo relacionado al material registrado por las cámaras indiscretas de los camioneros. El video es incompleto (se habló mucho de edición, pero la misma puede ser discontinuidad en la grabación), no hay quien se sienta afectado, no hay denuncia del gremio y, por consiguiente, no hay víctima. Tampoco hay violación del derecho a la intimidad, por lo tanto tampoco los gremialistas son culpables.

 

Para graficar la situación en el H.C.D basta con trazar una simple analogía:

 

Un grupo de amigos entablan una relación, y conforman una asociación civil sin fines de lucro. Por algún motivo deciden delegar algunas cuestiones en la figura de un coordinador, que surge de ese mismo grupo fundador. Un día, los miembros de esa asociación se enteran que este “coordinador”, en quien habían confiado, estuvo hablando con miembros de otra O.N.G, y les contó que estaba rodeado de inútiles a los que no había que oír, y además les comentó que él mismo realizaba una serie de triquiñuelas para no pagar impuestos.

 

Alertados por la situación, los miembros de la O.N.G revisan los papeles referidos al pago de impuestos y corroboran que todo está en orden. Además, repasan el accionar de los supuestos inútiles y se dan cuenta que eran personas inteligentes, que dejaban todo por la causa que los unía.

 

Acto seguido, deciden reunir a todos los miembros de la organización, le piden explicaciones al coordinador, a quien luego de escuchar pedir las disculpas del caso, desafectan de su cargo sin expulsarlo puesto que consideran que su conducta había sido indebida e imprudente, pero que no era una mala persona o un delincuente. En el mismo plenario nombran a otro coordinador y el episodio quedó en una anécdota de mal gusto. Obviamente el coordinador depuesto optó por el perfil bajo.

 

Esta historia sirve para entender mejor lo sucedido en el Concejo Deliberante. Vilma Baragiola junto con el entonces secretario del H.C.D y un asesor legislativo se presentaron en un gremio. Mantuvieron una conversación en la que se usaron frases desafortunadas, “que Hugo nos acompañe” y “las campañas salen plata” por ejemplo. Nunca pidieron una coima, no se dijo dame plata para la campaña y te apruebo el expediente.

 

No hubo delito, hubo imprudencia y falta de sentido común.

 

Pera el tema no queda ahí. En otro de los fragmentos, el ex secretario del H.C.D., hombre de confianza de Baragiola según lo expresado en el mismo video en los temas relacionados con el planeamiento urbano, destrata a una concejal y a uno de los Defensores del Pueblo por defender el patrimonio arquitectónico de nuestra ciudad. Baragiola y su asesor asentían, y hasta reían. En palabras de la propia Baragiola, esta concejal de su mismo partido “tiene” (de poseer) a este Defensor del Pueblo que “rompe las pel …. ” con este tema”.

 

No se configura un delito en estas palabras y gestos, solo se deja en evidencia una clara falta de respeto por la opinión del otro, y también se le falta el respeto a una institución como la Defensoría del Pueblo.

 

Tenemos una cuestión más. En otro fragmento del video discontinuo, el entonces secretario explica entre risas y admiración como Baragiola esconde expedientes para que la prensa no tenga acceso a los mismos. La misma Baragiola explica como “dormía” los proyectos para luego aprobarlos sin la presencia de los medios. Este supuesto accionar es falso. Es decir, cuando Baragiola presidió una comisión no era una persona que escondía nada, se la reconocía como una trabajadora incansable muy abierta con la prensa y siempre bien predispuesta a opinar sobre los temas. Cuando Baragiola presidió el H.C.D., el accionar descripto es de imposible puesta en práctica, ya que se sigue un orden del día dispuesto con anterioridad, a excepción de algunos temas, que suelen ser motivo de requisitoria periodística más allá del momento en que se traten.

 

En este fragmento tampoco existe un delito, solo se miente o exagera (mentira es una palabra fuerte), se denigra el trabajo de la prensa y se menosprecia la capacidad intelectual de los concejales que serían partícipes de una práctica tan burda que roza el ridículo.

 

Más allá de que la fiscalía diga que no hubo delito, queda claro que hubo imprudencia, falta de sentido común, falta de respeto para el que opina distinto, destrato a una concejal y a la figura del Defensor del Pueblo, se miente o exagera en relación al supuesto manejo de los expedientes, se denigra el trabajo de la prensa y se menosprecia la capacidad intelectual de los concejales.

 

A diferencia de la historia de los muchachos en la organización civil, aquí no hubo pedido de disculpas. En esta ocasión se redobló la apuesta y se paralizó el normal funcionamiento del Concejo Deliberante.

 

Los concejales de los otros bloques expusieron una y otra vez, que ya no tenían confianza en quién la habían delegado, otorgándole esa confianza a otra persona. La Unión Cívica Radical mantuvo la Presidencia del Concejo Deliberante tal como corresponde porque es la fuerza que ganó las últimas elecciones, y Baragiola pasó a ocupar la banca que ganó en las urnas.

 

Si en el momento que explotó este escándalo hubiera existido un pedido de disculpas y la solicitud de una licencia, seguramente hoy Baragiola estaría asumiendo nuevamente la presidencia. En aquel entonces se eligió seguir tejiendo historias de expedientes escondidos, correligionarios díscolos y concejales destituyentes.

 

No hubo delito. Se da por finalizada la sesión (ojo, capaz que aparece algún expediente escondido del que la ciudadanía no se tiene que enterar), por las dudas no apaguen las luces.

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