El gobierno denunció un sabotaje de la "extrema derecha"
Como ya lo había hecho en el pasado, el gobierno chavista se apuró en denunciar un sabotaje de la oposición. "A esta hora todo parece indicar que la extrema derecha ha retomado su plan de golpe eléctrico contra el país. Alerta y activos los venceremos", tuiteó el presidente Nicolás Maduro.
"He ordenado la movilización de la FANB [Fuerza Armada Nacional Bolivariana] para que patrullen los estados. Pido máxima colaboración, vamos regularizando todo progresivamente", agregó.
La situación generó malestar y caos en las principales ciudades de este país de 29 millones de habitantes, que tuvo que suspender temporalmente los servicios de subte y ferrocarril en las grandes ciudades. Las refinerías petroleras, la principal actividad económica del país, funcionaron con normalidad debido a que cuentan con sus propias plantas generadoras.
Fuera de los centros comerciales y empresariales, miles de personas se amontonaban esperando el regreso de la luz, mientras en algunas zonas de la capital se cortó el servicio de agua potable y los teléfonos funcionaban con limitaciones.
"La falla se originó aproximadamente a las 12.30 del mediodía en una línea de transmisión de las principales del sistema eléctrico nacional, lo que originó la salida del servicio eléctrico en buena parte del occidente y zona central del país", dijo el viceministro de Desarrollo Eléctrico, Franco Silva, al canal estatal VTV.
Los estados afectados fueron Zulia, Lara, Falcón, Táchira, Mérida, Trujillo, Yaracuy, Portuguesa, Cojedes, Aragua, Carabobo y parte de Caracas, informó Silva.
En 2007, Hugo Chávez se hizo de gran parte del sistema eléctrico al estatizar La Electricidad de Caracas, donde tenía mayoría accionaria la norteamericana AES.
Desde entonces, según analistas, la desinversión en el sector ha provocado un deterioro de los servicios de generación y transmisión, a tal punto que a pesar de que la capacidad instalada supera con creces la demanda, la poca capacidad disponible efectiva obliga a racionamientos.
El gobierno se queja del derroche de energía por parte de la población, que consume un promedio de 5878 kilovatios por hora (kW/h) por vivienda al año, el doble que en el resto de América latina.


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