En la lista negra había 4 países. Prometieron reformarse y ahora ya no serán castigados.
Aunque algunos investigadores calculan que los paraísos fiscales superan el medio centenar, apenas cuatro países integraban la lista negra de la OCDE: Costa Rica, Filipinas, Malasia y Uruguay.
No obstante, esa lista quedó vacía en cuanto los cuatro señalados se apresuraron a prometer oficialmente buena conducta, lo que les valió - sin más examen- pasar a la abultada lista gris, donde ya figuraban 38 países sobre un total de 84 estados y territorios analizados por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico. Así lo anunció ayer en París, el mexicano Angel Gurría, secretario general de esa organización.
Austria, Bélgica, Luxemburgo y Suiza, todos ellos miembros de la OCDE y los tres primeros también de la Unión Europea se mostraron disgustados por haber sido puestos en el mismo nivel de notorios refugios fiscales como Andorra, Gibraltar, Liechtenstein, Panamá o las islas Bahamas, es decir, de aquellos estados y jurisdicciones que "se han comprometido a aplicar las normas fiscales internacionales estándar, pero todavía no las han aplicado ampliamente".
Brunei, Chile, Guatemala y Singapur aparecen como "otros centros financieros" para diferenciarlos de los paraísos fiscales tradicionales.
No hay una lista gris claro y otra gris oscuro, sólo un único y espeso gris.
Gurría, negándose a aceptar la definición por colores -"Aquí somos daltónicos", bromeó-, remarcó que sólo hay tres listas: la de quienes cumplen, la de quienes se han comprometido a hacerlo y la de quienes ni una cosa ni otra.
Esta última es la que ayer desapareció por completo.
Los criterios aplicados por la OCDE para calificar a los alumnos buenos y a los mediocres -puesto que malos ya no hay- han sido ampliamente contestados, y lo siguen siendo. Ayer mismo, la ministra suiza de Asuntos Exteriores, Micheline Calmy-Rey, desacreditó las listas afirmando que los criterios aplicados "son políticos".
Austria y Luxemburgo han hecho objeciones parecidas: "Me parece un poco incomprensible el trato que se da a ciertos estados", se quejó ya el pasado viernes el primer ministro luxemburgués - y presidente del Eurogrupo-,Jean-Claude Juncker.
Gurría defendió ayer el trabajo de la OCDE, recordando que las listas son elaboradas desde hace varios años y que siempre -ahora también- se han aplicado los mismos criterios, básicamente el número y calidad de los acuerdos de cooperación fiscal suscritos por cada país.
"No hemos hecho nada nuevo. Es la misma información leída y recibida con una actitud diferente", afirmó.
Gurría, visiblemente incómodo, tuvo más dificultades para justificar por qué Estados Unidos, Gran Bretaña y China están en la lista blanca, cuando en su interior tienen territorios que actúan como paraísos fiscales - el estado de Delaware, las islas anglonormandas (Jersey), la isla Man, Macao y Hong Kong- y por qué se mete en el mismo saco a estados respetables y paraísos fiscales.
"Es cierto que hay algunas jurisdicciones que se comprometieron hace años y no han avanzado lo suficiente", admitió.
Gurría se mostró confiado en que el movimiento desencadenado por el G-20 acabará obligando a los más renuentes a sumarse al consenso internacional, haciendo inútiles las sanciones. "Si tuviera que aplicarse sanciones, sería un fracaso para nosotros", zanjó.
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