Anticipan nuevo aumento en el precio de la carne

Mientras la inflación oficial apenas detecta sutiles oscilaciones en los precios, la carne parece escapar a las mediciones. En Rafaela los cortes de primera, como el lomo, bordean los 60 pesos en los supermercados. Carniceros admiten que ya no pueden absorber aumentos y que deberán transferirlos a los consumidores.
La ecuación es simple: como falta hacienda disminuye la faena obligando al mercado a pagar más por cada kilogramo de carne. En Liniers, el principal mercado ganadero del país, el 15 de febrero se pagó un precio máximo de 9,64 pesos por kilo de ternero y ayer, sólo un mes después, la cifra trepó a 11 pesos, lo que representa una suba de algo más del 14 por ciento. Se trata de un ejemplo concreto que permite adelantar cuál será la evolución de los precios de la carne en los mostradores de las carnicerías y de los supermercados, donde los especialistas pronostican incrementos de entre 2 y 3 pesos para el consumidor.

“No se consigue hacienda. Hay una presión muy fuerte en los remates ferias donde compiten los compradores de los frigoríficos, supermercados y hasta carniceros que se encargan de la faena de la carne que después venden. La escasa oferta genera el aumento en los precios”, explicó un operador del sector al describir el complejo escenario. Y para ponerle números que reflejen esta tendencia indicó que en diciembre de 2009 un carnicero debía pagar 10 pesos por kilo de media res, mientras que en la actualidad desembolsa 18,50 pesos.

En los supermercados locales los cortes de primera seleccionados especialmente, como el lomo, no están lejos de superar la barrera de los 60 pesos, mientras el resto está por encima de los 40 pesos, como el peceto o el asado. En las carnicerías, según una ronda de consultas de este Diario, los precios están en general por debajo de esos valores. “La cuestión es que la gente compra en los súper porque tienen descuentos de 10, 15 ó 20 por ciento durante la semana a través de las tarjetas, un beneficio que pueden otorgar por escala y, en cambio, nosotros no podemos ofrecerlo”, se lamentó un carnicero.

“Nosotros tenemos el asado en 32 pesos, la pulpa en 30 pero es muy difícil sostener estos precios porque la hacienda siempre aumenta. Estamos pagando 18,50 el kilo de una media res que en promedio pesa 80 kilos”, expresó el dueño de una carnicería céntrica, quien admitió que “seguramente en los próximos días no tendremos más remedio que trasladar un incremento de entre el 5 y el 10 por ciento, ya que no estamos en condiciones de continuar absorbiendo esos porcentajes”.

Los pequeños comercios que venden carnes se encuentran en un brete. Deben enfrentar gastos fijos que siempre suben mientras padecen una caída en el nivel de sus ventas por el éxodo de clientes, quienes además modificaron su perfil de compra. “El consumidor no renuncia a comer carne, pero sí cambió las pautas a la hora de elegir. Lleva menos y de menor precio”, definió otro propietario de carnicería consultado por este Diario.

Federico Díaz, representante de la Cooperativa Guillermo Lehmann en Rafaela, señaló a este Diario que hubo un aumento de los precios de la hacienda de invernada en un remate efectuado ayer en la localidad de Felicia. “Por un novillo de color liviano, es decir de entre 170 y 200 kilos, se pagó entre 12 y 13 pesos. En general el valor de la invernada se incrementó en la zona”, sostuvo el operador.

“Por la evolución de los precios en los remates, los carniceros tendrían que aumentar el precio de venta en el mostrador en los próximos días. Puede ser un 5 y hasta un 10 por ciento. También está el esfuerzo del Gobierno para intervenir en el mercado en un año electoral, principalmente en lo que hace a cortes considerados populares”, afirmó Díaz al poner en contexto el panorama del sector.

En este sentido, agregó que “siempre hay factores que juegan en el tema de los precios”. Uno de ellos se relaciona al clima: “Hay que ver si el frío llegó para quedarse, lo que puede frenar el crecimiento de las pasturas, lo que empujará a los productores a vender. Pero si hace calor otra vez todo seguirá igual con una fuerte presión sobre los precios”. Otro dato a tener en cuenta, al menos en la región, es que ayer comenzó la vacunación contra la aftosa en los departamentos Castellanos, Las Colonias y La Capital, lo que “reducirá fuertemente el movimiento de hacienda durante 15 ó 20 días”.

En tanto, un productor con campos en la zona oeste del Departamento señaló que en el caso de los novillos de exportación, el precio por kilo ronda los 14 pesos, un valor que está por debajo del pico registrado en octubre último cuando había sido de 14,60.

La semana pasada, la presidente Cristina Fernández, explicó por qué los valores de los productos cárnicos siguen en alza durante un acto en la localidad bonaerense de Ituzaingó. “El problema es el precio de la carne, que ha aumentado porque ha llovido mucho y entonces se mantiene toda la hacienda para engordarla y alimentarla más, por eso van a ganar más dinero y porque se paga mejor precio y eso repercute en lo que ustedes pagan", había puntualizado la jefa de Estado.

A pesar de que la propia Presidenta admitió la escalada de precios de la carne, el INDEC parece no registrarlo en sus mediciones para elaborar el Indice de Precios al Consumidor, que en febrero último sólo alcanzó el 0,7 por ciento -ver página 3-.

Alimento por excelencia de los argentinos, el valor de la carne parece no tener techo. La cámara de comercio de la industria de la carne había anticipado que a partir de los primeros días de marzo la menor disponibilidad de ganado y la falta de faena impulsarán una suba de precios a fines de marzo y en los primeros días de abril.

Marzo se convirtió en los últimos años en un mes que funciona como un resorte para los precios de los productos cárnicos. Según el analista del sector, Ignacio Iriarte, en ese período de 2006 aumentó un 7%, en 2008 un 9%, en 2009 se disparó un 34%, mientras que el año pasado el alza promedio superó el 50%.

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