SEUL (AFP).- La falta de acuerdo en la reunión de urgencia de anoche del Consejo de Seguridad de la ONU dejó en evidencia, una vez más, las dificultades que afronta la comunidad internacional a la hora de tratar con el hermético régimen de Corea del Norte y su controvertido programa nuclear.
La primeras sanciones fueron aprobadas el 15 de julio 2006, con la resolución 1695, que condenó al régimen comunista por sus pruebas de misiles del 5 de julio. La resolución conlleva medidas restrictivas, como la prohibición de transferirle material a Pyongyang que pueda ser utilizado en programas de fabricación de misiles y de armas de destrucción masiva.
Cinco días después de la primera prueba nuclear de Pyongyang, realizada el 9 de octubre de 2006, el Consejo de Seguridad, adoptó la resolución 1718, que condenó el ensayo. En ésta exhortó al régimen a "abstenerse de todo nuevo ensayo nuclear o lanzamiento de misiles", y prohibió el suministro de material relacionado con programas nucleares. También prohibió el suministro de artículos de lujo, que sólo llegan a los líderes del régimen.
Japón, además, impuso sus propias sanciones económicas tras el ensayo nuclear, que incluyeron el cese de toda exportación japonesa a Corea del Norte y la prohibición para los norcoreanos de viajar a la isla.
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