Miles de hectáreas sembradas con girasol a punto de cosecharse empujan a los productores de la zona de El Asustado, El Palmar, El Boquerón y otras colonias ubicadas en inmediaciones de la ruta nacional 95 de tierra, desde la curva de Tres Isletas, a pedir a las autoridades viales que procedan a reparar la mencionada ruta.
La ruta 95, en su tramo de tierra, genera el reclamo de los productores por su reparación.
“Estamos pidiendo máquinas para cosechar el girasol, pero ni los camiones quieren ir porque el camino está destrozado”, dijo Juan Salinas, encargado de un campo de un productor oriundo de Sáenz Peña. Los reclamos, nuevamente, toman estado público, esta vez por integrantes de la Comisión Epicentro El Asustado, que demandó mejoras en la ruta 95 de tierra, “porque acercándonos a la cosecha de girasol, los productores de la zona que comprenden 63 kilómetros de ruta sin asfalto solicitan mejoras urgentes a Vialidad Provincial, encargada del mantenimiento de esta ruta, dado que la colecta de cultivo demandará una gran cantidad de camiones que tendrían que transitar por este trayecto” se indicó.
“Sólo pedimos que la mantengan”
Los productores dicen que “lo ideal sería que la pavimenten porque tiene marcada importancia e incidencia”, dijeron, pero “por el momento, y teniendo en cuenta que estamos en cuenta regresiva para la cosecha, que mantengan el camino en buen estado. Si no la arreglan, será imposible transitar y hasta se podría imposibilitar el transito pesado con todo el daño económico justo para la provincia que necesita recaudar”, señalaron.
“En días de lluvias no hay clases”
“Con el arreglo de esta ruta de tierra se ayudaría a la construcción de nuevas viviendas y podrían venir docentes sin inconvenientes”, dicen desde la entidad que promueve el desarrollo de El Asustado. “En días de lluvia no hay clases, ni se puede sacar un enfermo porque el estado de este camino es pésimo”, señalaron.
Añaden que ya están desarrollándose los proyectos de la creación de salas de primeros auxilios en la zona, mejoras de escuelas y comedores comunitarios. “Pero falta el camino”, expresaron.
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