La Anónima amplía negocio cárnico con otro frigorífico

La cadena de supermercados La Anónima concretó el pasado lunes la adquisición del frigorífico Pampa Natural S.A., ubicado en la localidad pampeana de Speluzzi, que se encontraba sin actividad desde hace dos años y medio.

El precio de la transacción alcanzó los 11,578 millones de pesos, y se abonaron $ 9,2 millones al momento de firmarse el contrato de compraventa mientras que el saldo restante de $ 2,31 millones será cancelado dentro de 180 días con un interés del 20 por ciento de tasa nominal anual.

El saldo y sus intereses, actuará además como depósito de garantía por posibles pasivos ocultos o contingentes de causa anterior a la efectiva transferencia de las acciones.

La empresa, explicó a los mercados financieros a través de una nota enviada a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires que su objetivo es poner paulatinamente en marcha la planta frigorífica, lo cual le permitirá incrementar su capacidad de faena y despostada, y ampliar sus operaciones en la industria cárnica, tanto para abastecer su red de carnicerías en supermercados como para atender a sus clientes en el exterior.

La noticia de su puesta en marcha había generado expectativas en los más cerca de 270 ex empleados que fueron despedidos cuando cerró sus puertas hace más de dos años ya que había un acuerdo para que volvieran a sus puestos si se vendía.

El frigorífico Pampa Natural S.A. que al momento de la operación de compraventa tenía un capital social de 24 millones de pesos se comenzó a construir en 2006 a unos 15 kilómetros de General Pico y abrió sus puertas en abril de 2008.

Era una empresa dedicada a la faena, cuarteo, desposte y envasado de ganado bovino, y su construcción fue comprendida en la Ley de Promoción Industrial, que le brindó a los inversores la posibilidad de acceder a un importante crédito.

Desde su apertura, y hasta la actualidad, tuvo numerosos inconvenientes en su funcionamiento, por eso en más de una oportunidad hubo rumores sobre trabajo a pérdida.

En 2010, la planta cerró y poco después fue seleccionada junto a otras del país por la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) como uno de los establecimientos para distribuir la Cuota Hilton correspondiente al ciclo comercial 2010-2011. Para entonces, estaba en concurso de acreedores luego de que dejara de faenar varias semanas.

La planta se reabrió, pero la situación financiera continuó en crisis, hasta que en enero de 2011 cerró dejando a unos 270 operarios sin trabajo.

La indemnización fue del 50 por ciento, según lo acordado por el gremio y los propietarios, con la salvedad de que si reabría la planta, iban a volver a ser incorporados a sus puestos de trabajo.

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