El medido en Mercedes genera una fuerte resistencia porque se han descuidado conceptos básicos de las políticas públicas • Por el precio y las barreras del sistema, la reacción fue la retirada de los usuarios • Ideas para un rediseño del sistema.
Si el gobierno decide controlar el uso de un espacio público para evitar abusos, hay dos requisitos a tomar en cuenta para diseñar un sistema exitoso: 1) Hay que mejorar, y no complicar, la vida cotidiana. 2) Se puede cobrar dinero con vistas a autofinanciar el sistema, pero no pensando en maximizar la ganancia.
Si se viola el primer principio, la gente chocará contra las barreras del sistema (tarjetas, códigos, formularios de inscripción, etc.). Si se viola el segundo, se está creando un nuevo tributo que encarece la economía.
El estacionamiento medido en Mercedes genera una fuerte resistencia porque se han descuidado ambos principios.
Una tarifa en su justo medio
El estacionamiento medido, en las grandes ciudades del mundo, funciona como una forma de disuasión hacia los automovilistas para que no se estacionen por largos periodos de tiempo en zonas con gran densidad de comercios y oficinas públicas. El sistema funciona de una manera que permite una alta rotación y que haya espacios disponibles para estacionar a los que visitan temporalmente el lugar. En estos circuitos céntricos, estacionar es fácil: hay lugares, porque ocupar un espacio por largo tiempo se “penaliza” mediante el pago.
En la periferia es gratis, pero está lejos, y encontrar lugar es más difícil, pues hay que recorrer la zona.
La combinación permite que ambas zonas se balanceen: en el centro hay lugar, pero cuesta dinero. En la periferia es gratis, pero hay que trabajar para encontrar un espacio, y luego caminar. Para que el sistema funcione, se debe hallar el justo medio en la tarifa. Una tarifa demasiado barata en la zona céntrica no logra la rotación constante de autos. Una demasiado cara, limita el uso razonable del espacio, se convierte en una carga excesiva y crea un aluvión de vehículos sobre la zona gratuita.
Una adecuada tarifa crea cierto equilibrio y ninguna de las dos zonas colapsa:
• En la zona céntrica, hay que pagar, pero se presta un servicio a cambio: es posible hallar lugar con cierta facilidad.
• Para quienes no tienen los recursos, o necesitan mucho tiempo y no quieren pagar, la zona gratuita es una alternativa.
A eso llamamos facilitar el estacionamiento, en lugar de controlarlo.
La lógica atrapa-peces
¿Cuál es la tarifa adecuada? Pues solamente se puede comprobar viendo la reacción la gente. En Mercedes, ya sea por el precio, por las barreras del sistema o por ambas cosas, la reacción fue la retirada de los usuarios.
El estacionamiento medido en Mercedes se estableció con la lógica de la red atrapa-peces, tratando de capturar la mayor cantidad de especímenes al mayor precio posible y durante muchas horas al día. El resultado es que los peces huyen y se amontonan en la periferia, causando nuevos problemas, porque si antes no había lugar en el centro, ahora el problema se traslada a las zonas aledañas. La solución que se prevé entonces es ampliar la zona, causando nuevos trastornos y conflictos. Esa lógica, si se extiende, termina por crear una zona comercial desierta y una ciudad incómoda, donde los autos pagan tributo en casi todas partes.
“El medido se estableció con la lógica de la red atrapa-peces, tratando de capturar la mayor cantidad de especímenes al mayor precio posible y durante muchas horas al día”.
Hacia un mundo sin barreras
Otro problema del sistema es la barrera de la tarjeta, un extra que ya ha sido superado por el desarrollo tecnológico. Hay sistemas más evolucionados que no requieren de ningún elemento para participar, y el sentido común indica que, cuanto más libre es el acceso, más amigable con los usuarios. Un ejemplo simple, conocido por todos, es el estacionamiento vigente en La Plata:
• Cualquier forastero llega al centro de La Plata, ya allí donde estaciona, un cartel le indica el comercio más cercano donde adquirir crédito. Normalmente, hay uno o dos comercios por cuadra.
• El usuario paga el estacionamiento ligado al número de patente, y recibe un ticket que es su reaseguro ante posibles conflictos (en Mercedes, esto no existe). No necesita exhibir el ticket en el auto, porque el sistema registra la patente, y los controladores saben al instante si el auto está en infracción o no.
• Si se aleja del vehículo, puede volver a comprar crédito en cualquier otro kiosco y extender su estancia. Tampoco necesita volver al auto a exhibir el ticket.
La experiencia en Mercedes indica que el precio genera resistencias, y no hay motivos técnicos para sostenerlo en ese nivel. Y que la tarjeta ha sido una barrera resistida, que necesidad de incorporar, porque hay sistemas más evolucionados. Sobre esos aspectos básicos debería girar la reflexión de legisladores y autoridades para rediseñar un sistema que ha sido declarado caduco por la gente.
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