Anclao en Mardel

Un número importante de vehículos afectados al Operativo Sol jamás salieron del estacionamiento en que los dejaron al llegar a la ciudad. Decoran puertas de destacamentos policiales como haciendo roncha. ¿Por qué gastan nafta, entonces? A nadie se le ocurre sacar las cuentas. Total, paga el Estado, y hay plata para repartir.
Ningún tema está en boca de los argentinos con tanta frecuencia como la cuestión de la eficiencia de la tarea policial. Todo el mundo debate acerca de cuáles son las razones que hacen que la presencia policial jamás sea la necesaria. Si hay presencia, no es donde se debe. Y si la policía está donde debe, no hace lo necesario. El fin, es el huevo o la gallina, y un círculo cerrado de controversias.

Y hablando de la presencia y los desplazamientos, hablando de la velocidad con que los móviles se hacen presentes allí o acá, el tema siempre es el mismo: la posibilidad que tiene el personal policial de contar o no con el combustible necesario para cubrir las tareas que tiene asignadas, o si es cierto que el patrullero no se mueve para no consumir.

Inmediatamente, y como si se tratara de un mito urbano, aparecen las voces que afirman que -de la misma forma en que sucede en casi todos los estamentos de la administración pública- los fondos están, pero se diluyen en una especie de botella quebrada que deja filtrar segundo a segundo su contenido. Es decir que el combustible necesario para una tarea eficiente es tenido en cuenta a la hora de calcular cada presupuesto de la administración estatal, pero por alguna razón termina llenando tanques de coches que no son los reglamentarios, o peor aun, billeteras de funcionarios subalternos. ¿Cómo es posible?

Mar el Plata todavía recuerda el escándalo acontecido antaño con el robo sistemático de la gasolina adjudicada a la movilidad del desaparecido Comando Radioeléctrico. En su momento, la causa fue llevada adelante por el juez Pedro Hooft, y parecía que a partir de entonces los mecanismos de control impedirían el desvío de fondos ejecutado de una manera similar. Pero no. Hoy las pruebas hacen pensar en un nuevo robo sistemático de combustible, aunque esta vez referido a los vehículos designados al Operativo Sol, al menos desde esta ciudad hasta la vecina Pinamar.

Si bien permanentemente se oyen las quejas por la falta de combustible, sucede que hay una Dirección Provincial de Transportes con abultados fondos, muchos de los cuales están asignados a la compra de nafta. Pero al no ser debidamente auditados, son desviados permanentemente a través de mecanismos que esta investigación tratará de develar.

Inmóviles

El fracaso del Operativo Sol en lo relativo a su efectividad contra el delito y en procura de lograr seguridad para veraneantes y turistas es un hecho, pero la cuestión es hoy saber cuáles son las razones que sostienen ese fracaso.

La persona que tiene a su cargo la coordinación de todos los vehículos afectados al operativo desde Pinamar hasta esta ciudad es el comisario Fabio Enzetti, a la vez administrador del Complejo Vucetich, quien por supuesto realizó elogiadas tareas similares en el periodo anterior, y se ocupa también de los gastos de mantención de los rodados en cuestión.

Alguien dice que Enzetti es el mismo que estuvo prófugo en una causa que involucraba a la Comisaría Primera, y en la cual se investigaba la falta de $200.000 por horas Polad, en la que habría intervenido también el fiscal Pablo Poggetto.

La cuestión es que todos los vehículos del operativo consumen combustible que se les otorga a través de una tarjeta Visa de sistema Bapro, que el responsable del coche o camioneta presenta en la estación de servicio correspondiente. En este caso se habla de la YPF Basso de calle Tucumán y Juan B. Justo. Hasta allí, todo bien.

La cuestión es que los coches consumen la nafta si es que se mueven. ¿Y si no se movieran?, ¿y si pasaran el verano detenidos en cierto sitio estratégico haciendo como que están trabajando? ¿Cuánto combustible sobraría? ¿Cuánto se podría canjear por dinero en efectivo, como dicen las malas lenguas? Se habla aquí de una facturación fraudulenta por combustible de unos $10.000 por semana.

El odómetro es un dispositivo con el cual es posible verificar la cantidad de kilómetros que un vehículo determinado ha recorrido. La fábrica automotriz coloca intencionalmente un precinto que impide que tal dispositivo resulte adulterado. Ahora bien, si sucede que los vehículos asignados al operativo sí tienen cortado el precinto de seguridad, ¿cuál sería la finalidad de ese corte? ¿Para qué se los habrían quitado?

Se da el ejemplo de los camiones que están varados en el playón de estacionamiento de Tucumán y Laprida. Llegaron con el propósito de trasladar el pesado vallado que se utilizaría en los partidos de fútbol de verano, pero finalmente jamás salieron de allí. Están solamente haciendo tiempo, ya que las vallas necesarias fueron colocadas por la grúa de la policía distrital con personal local. Los camiones, ¿estarán consumiendo combustible?

Se menciona también un minibus Toyota que está a disposición del Complejo Vucetich y equipado para el traslado de personas. Está apostado allí y detenido desde hace siete meses… ¿cobrando el combustible que no consume?

De las dos grúas que están en la caminera 40 de Camet, solamente se utiliza una de marca Mercedes Benz; la otra no se mueve, por orden de quién sabe quién. ¿Consume combustible? ¿O no se mueve para que no lo consuma? La grúa apostada en el destacamento vial “El Soldado”, en Sierra de los Padres, que debería auxiliar en caso de accidentes y jamás se ha movido de allí, ¿tendrá combustible a su cargo? ¿Dónde está la tarjeta Bapro para su consumo?

El la puerta del Complejo Vucetich hay también una camioneta Toyota modelo 1995 dominio BRH 510, en muy mal estado. ¿Para qué la trajeron? ¿Por qué vino desde La Plata en grúa? ¿Cobró el combustible como si viniera rodando? Ahora dijeron que la llevaban a Pinamar. ¿A qué va, si no está operativa?

Mucho sol

Nadie controla. Sí hay quienes lo intentan, pero según se dice, hay razones muy valederas para que no se haga nada, y esas razones vienen en forma de sobre. Comentan que Asuntos Internos de la policía provincial viene a los talleres de la fuerza a comprobar la existencia y funcionamiento de los vehículos. Pero cuando tal cosa sucede, la orden es preparar e incluso lavar los coches que no estén operativos para que parezca que están trabajando y aptos para patrullar. Se obliga a los mecánicos a que por lo menos enciendan, por el caso de que los controladores pidan que se los ponga en marcha. Y nada más.

Nunca a nadie se le ocurrió pedir la tira de consumos de cada tarjeta en el banco, porque de esa manera se pondría en evidencia si el gasto se corresponde con los kilómetros recorridos. Pero si además, el odómetro está adulterado, el caso está cerrado.

Justamente ahora, el ministro de Justicia anuncia que la Provincia se aboca a comprar muchos más patrulleros. El Intendente se pone sumamente feliz tomando en cuenta cuántos de esos coches y camionetas 4x4 le van a tocar. Y es imposible no pensar que serán nuevas bocas aptas para el negocio del combustible que se le roba al Estado.

Pero nada de esto es nuevo. Parece que el comisario Enzetti aspiraba a un cargo en la Dirección de Automotores que no consiguió. Pero cuando siendo un simple administrador de la Vucetich consiguió ser el coordinador de la parte logística del Operativo Sol, prometió llevar a cambio una gestión que a muchos les gustaría. Y tal cual, eso fue lo que sucedió durante el verano pasado: más de uno feliz y contento por los excedentes que quedaban en mano. Este año lo aclamaron para continuar en el puesto.

Sin duda, un verano inolvidable. Como serán cada uno de aquellos veranos futuros en los que el Operativo Sol se lleve acabo con tanta abundancia de dinero y tantos coches estacionados, muertos de risa, y tomando sol. Mucho sol.

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