Aníbal Ibarra impulsa el juicio por jurados en la Ciudad de Buenos Aires

Aníbal Ibarra impulsa el juicio por jurados en la Ciudad de Buenos Aires
El ex jefe de Gobierno presentó un proyecto legislativo para establecer y regular este sistema en la Ciudad de Buenos Aires. Además, Ibarra fue convocado por el Consejo de la Magistratura porteño para integrar la comisión encargada del tema.
La Legislatura podría aprobar la norma antes de fin de año.

El diputado del Frente Progresista Popular y exjefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra presentó a la Legislatura local un proyecto de Ley con el objeto de establecer el sistema de Juicio por Jurado en el ámbito de la Ciudad y regular su funcionamiento. Ibarra fue invitado, además, por el Consejo de la Magistratura de la Ciudad a integrar la comisión encargada de consensuar distintas iniciativas que apuntan al mismo objetivo.

La decisión del exjefe de Gobierno de impulsar la modalidad del juicio por jurado coincide con el debate público abierto a raíz de las iniciativas del gobierno nacional para reformar y democratizar la Justicia. Por otra parte, la Provincia de Buenos Aires ha dado recientemente sanción definitiva a una la Ley similar, tras su aprobación, días atrás, por la Legislatura de ese distrito.

Si todo continúa según los cronogramas estimados, los porteños, podrían tener su propia Ley de Juicio por Jurado antes de fin de año, cuando, tras la discusión en las distintas comisiones, el proyecto definitivo llegue al recinto de la Legislatura de la Ciudad.

El proyecto de Ibarra responde a la necesidad de adecuar el sistema legislativo local a lo establecido expresamente en la Constitución porteña, que en su artículo 81º marca que la Legislatura sancionará las leyes “que requiere el establecimiento del juicio por jurados”; y a lo que ordena, en el mismo sentido, la Constitución nacional en sus artículos 24º, 75º y 118º.

La aplicación del Juicio por Jurado tendría lugar en el ámbito del fuero penal y alcanzaría a los delitos contemplados tanto en los convenios firmados entre el gobierno nacional y el porteño en los años 2000 y 2004; como a los que marca la Ley de traspaso sancionada por el Congreso Nacional en el año 2011, y que aún espera su reconocimiento y aplicación por el Gobierno porteño. Entre los que abarca esta última Ley, están los delitos cometidos por funcionarios públicos de la ciudad, o contra ellos, y que atenten contra el funcionamiento de los poderes públicos: abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público, resistencia a la autoridad, entre otros.

No es la primera vez que Ibarra avanza con propuestas de reforma y democratización de la Justicia. Hacia mediados de la década del 1990, durante los debates en torno a la autonomía porteña, fue uno de los principales impulsores del traspaso de las competencias judiciales a la Ciudad, objetivo en el que logró importantes progresos durante su gestión al frente de la Jefatura de Gobierno. Fue entonces cuando se consiguió el traspaso de muchas de las competencias judiciales de la Nación a la Ciudad, mediante la firma de dos convenios acordados entre ambas jurisdicciones. Más recientemente, desde mediados de 2012, Ibarra viene promoviendo, como diputado porteño, la continuación del proceso de traspaso de las competencias judiciales, trunco después de la finalización de su mandato.

“El juicio por jurados es un paso más en un proceso de reforma y democratización de la Justicia en el que venimos trabajando desde hace mucho” -dice Ibarra. “Es el sistema más democrático porque implica la participación directa de los ciudadanos y porque significa una mayor garantía de imparcialidad, dado que impone límites a la posible arbitrariedad de los jueces” –continuó el ex jefe de Gobierno.

“En un momento en que en el país ha quedado expuesta y en debate la necesidad de una Justicia más democrática y transparente, es bueno que la Ciudad de Buenos Aires tome medidas en el sentido en que reclaman los ciudadanos”. “El juicio por jurado expresa, dentro del marco institucional establecido y cumpliendo a rajatabla con lo que manda la Constitución, el reclamo de más democracia y transparencia judicial”.

PUNTOS DESTACADOS DEL PROYECTO PRESENTADO POR IBARRA A LA LEGISLATURA PORTEÑA

* El imputado puede, dentro de los diez días posteriores a la notificación de la elevación de la causa a juicio, requerir ser juzgado por un jurado.

* La integración del jurado será de 12 miembros titulares y seis miembros suplentes. Sin embargo, cuando los delitos imputados no superen la pena máxima de 3 años, el jurado se integrará con seis miembros titulares y 3 suplentes.

* Los jurados se integrarán con ciudadanos que no posean formación específica en materia legal. No podrán ser miembros de un jurado los jueces, abogados, ni los procuradores matriculados. Tampoco, los funcionarios o mandatarios públicos

* El Consejo de la Magistratura de la CABA llevará a cabo la confección del padrón de ciudadanos en condiciones de desempeñarse como miembros de un jurado.

Podrán ser miembros de un jurado los ciudadanos que:

* tengan entre 21 y 75 años de edad;

* hayan completado la educación básica obligatoria;

* tengan domicilio conocido y profesión, oficio, industria, empleo u ocupación habitual, aunque transitoriamente estén desocupados;

* tengan residencia permanente no inferior a dos años en la Ciudad de Buenos Aires, entre otros requerimientos.

EL JUICIO POR JURADO EN LA TV Y EN EL CINE

La aproximación más frecuente al juicio por jurado para quienes viven en lugares donde esta práctica no está en uso es a través de las producciones televisivas y cinematográficas estadounidenses. Muchas populares series de ese origen, como Law & Order; Boston Legal, The Bar, The Good Wife, entre otras ponen en escena juicios por jurado. Otro tanto ha hecho recurrentemente Hollywood, mediante sus producciones cinematográficas, algunas de ellas ya clásicas, como Knock on Any Door (Golpea a cualquier puerta) (Nicholas Ray, 1949); 12 Angry Men (Doce hombres en pugna) (Sidney Lumet, 1957) o To Kill a Mockingbird (Matar a un ruiseñor) (Robert Mulligan, 1962, adaptación de la novela homónima de Harper Lee). Algo más recientemente, tenemos los ejemplos Runaway Jury (Tribunal en fuga) (Gary Fieder, 2003) o The Juror (La jurado) (Brian Gibson, 1996).

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