El amor en tiempo de Sáenz

 El amor en tiempo de Sáenz

 Todo indica que la tan mentada rivalidad entre el gobernador Juan Manuel Urtubey y Gustavo Sáenz llega a su fin.

El pasado viernes 8 de enero se llevó a cabo en la ciudad balnearia de Pinamar, provincia de Buenos Aires, la reunión política de mayor relevancia en los últimos tiempos y que marcará el devenir de la política en los próximos meses y en ella dos salteños fueron protagonistas, el gobernador Juan Manuel Urtubey y el intendente de la ciudad de Salta, Gustavo Sáenz.

La reunión, que contó con la presencia de Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, Diego Bossio, Gustavo Sáenz y Dalmacio Mera,  tenía un objetivo principal: la unificación del Partido Justicialista y una tarea ineludible: terminar con el Frente para la Victoria.

El encuentro fue seguido con atención por el arco político argentino y con preocupación por el kirchnerismo. Alguna vez alguien mencionó que "lo importante de ir, es volver” y en el caso de Urtubey y Sáenz, la máxima se cumple a pie juntillas.

Tras la reunión en la costa bonaerense, ambos volvieron juntos en el vuelo de regreso a Salta. Algo más de dos horas de vuelo permitieron que ambos limaran esas diferencias que los mantenían por carriles muy separados."Ese vuelo facilitó las cosas, y ambos dejaron de verse como rivales”, aseguró una fuente muy cercana al gobernador. La situación de ambos es privilegiada en Salta, que después de las elecciones del año pasado, son los dos principales referentes de la política provincial, además los dos son emergentes y expresiones del mismo núcleo político, el peronismo, pero hoy en veredas distintas debido a las estrategias y lealtades políticas.

Desde el año pasado se viene asegurando que ambos dirigentes terminarán enfrentados en las elecciones del 2017 y sobre todo en el 2019, cuando se elija gobernador y Urtubey ya no pueda participar; sin embargo ese supuesto enfrentamiento parece alejarse cada día más.

Generacionalmente coincidentes, Urtubey y Sáenz, de no mediar alguna rencilla, podrían quedarse con el Partido Justicialista y lograr la tan ansiada unificación y con esto muchos quedarían sin la capacidad de negociación que brinda todo momento de turbulencia política. 

La novedad del "abuenamiento” de ambos no cayó bien a todos, y que una alianza de este tipo dejaría, al menos por un buen tiempo, fuera de la carrera gubernamental a por ejemplo Javier David o Miguel Ángel Isa, que aún conserva gran parte del peronismo salteño bajo su influencia pero que no le alcanzaría para enfrentar esa unión. También estarían fuera de carrera, si esta unión prospera,  Santiago Manuel Godoy, Juan Carlos Romero o Sergio Leavy, pero como en toda relación no simplemente son besos.

Recurriendo a la cursilería más extrema, si el amor fuera una rosa, la espina, que siempre está, sería Matías Assenato, a quien colocaron en la novísima Secretaría del Área Metropolitana, que es sencillamente un superestructura destinada a controlar los fondos que llegan a los municipios, incluido el de Salta Capital, algo que molesta profundamente al intendente Sáenz. Lejos de esas pequeñas escaramuzas, lo real en todo esto es que hay acercamiento político entre ambos y esta situación, sin dudas, terminará definiendo el futuro de la provincia en la próxima década.

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