Una ambiciosa mujer que estaba presa y ahora aspira a ser presidenta

Una ambiciosa mujer que estaba presa y ahora aspira a ser presidenta
Fue dos veces primera ministra, es empresaria y terminó en prisión por abuso de poder en un contrato energético con Rusia.

Desde la cárcel, Julia Timoshenko se convirtió en una de las protagonistas de la crisis ucraniana. Encerrada en una prisión de Járkov, la ex primera ministra de 53 años hizo reiterados llamamientos para que los ciudadanos se movilicen y tomen las calles con el objetivo de protestar contra las políticas del presidente Viktor Yanukovich. Una estrategia que, por el momento, le dio amplios réditos: recuperó la libertad, que había perdido hace dos años y medio, y podrá presentarse a elecciones para intentar ocupar la jefatura de Estado nuevamente.

La más importante referente de la oposición ucraniana escaló posiciones rápidamente tras el desmembramiento de la Unión Soviética en 1991: aprovechó junto con su esposo ya desde una etapa temprana las reformas de la perestroika del ex líder soviético Mijaíl Gorbachov y se benefició de la ola de privatizaciones.

Luego fundó una empresa de distribución de combustible y pasó a convertirse en jefa de los Sistemas de Energía Unificados, un intermediario de gas natural. En ese puesto, Timoshenko se convirtió en una de las oligarcas más ricas y poderosas de Ucrania, lo que le valió el apodo de "la princesa del gas".

En 2004 fue el símbolo de la pro occidental Revolución Naranja, el levantamiento organizado para denunciar fraude en las elecciones de ese año, en las que Yanukovich se había alzado como vencedor. Timoshenko lideró las movilizaciones para aclamar la victoria de su entonces aliado, el candidato presidencial Viktor Yushchenko, y logró que el proceso electoral fuese repetido.

Los comicios volvieron a realizarse y Yushchenko obtuvo la victoria, que derivó en la designación de Timoshenko como primera ministra. La fachada de la unidad pronto se resquebrajó y los dos líderes comenzaron con disputas que no tuvieron fin. Tanto fue así que Yushchenko la despidió después de nueve meses. Sin embargo, ella regresó al cargo en 2007. De todas maneras, las tensiones entre ambos prácticamente paralizaron al gobierno.

En el 2010, Timoshenko se presentó como candidata para las elecciones presidenciales, que finalmente perdió por estrecho margen con Yanukovich, quien utilizó el gran descontento de los votantes con el gobierno de Yuschenko para atacar a su histórica rival.

Pero los problemas de Timoshenko apenas comenzaban. En 2011 fue arrestada y acusada de abuso de poder como primera ministra debido a un contrato energético que había celebrado con Rusia. La ex funcionaria dijo en ese momento que el proceso era una clara venganza, y los gobiernos occidentales expresaron su preocupación por una posible persecución por motivos políticos. Las críticas internacionales hacia Ucrania aumentaron después de que fue condenada y enviada a prisión.

En la cárcel, Timoshenko sufrió un dolor de espalda crónico, pero se negó a ser atendida en una clínica ucraniana porque, según aseguró, podría ser maltratada con mayor severidad. El antecedente de Yuschenko, que había sido envenenado antes de los comicios de 2005 con dioxina –hecho que le dejó el rostro deformado– indudablemente pesó en su desconfianza.

Luego, la dirigente comenzó una huelga de hambre para denunciar que los guardias la golpearon con el objetivo de llevarla a un hospital en contra de su voluntad. Con sus denuncias, poco a poco se fue convirtiendo en la referente de la oposición a Yanukovich y el emergente de esta crisis política que nació con la oferta de acercamiento a la Unión Europea.

Ayer, después de que el Parlamento aprobara su liberación, Timoshenko salió de la cárcel y anunció su intención de competir en las elecciones del próximo 25 de mayo. A la noche se presentó en una silla de ruedas en un estrado levantado en la Plaza de la Independencia, en Kiev, directamente de la clínica donde estaba internada por una hernia discal. Al parecer, la ambiciosa ex primera ministra no se conformó sólo con la recuperación de la libertad: también pretende volver a obtener el poder que le fue arrebatado en 2010.

Comentá la nota