A dos semanas de entregar el mando de la Municipalidad capitalina, el intendente Domingo Amaya volvió a enrostrarle a la Provincia un trato desigual respecto del pago de la deuda pública.
“A partir de este mes el municipio le va a pagar la última cuota a la Provincia”, sostuvo. Recordó que se trata de una deuda que el Poder Ejecutivo le refinanció a su administración en 10 meses, mientras que la Nación había hecho lo propio con las provincias en 200 meses. “Hoy San Miguel de Tucumán es un municipio previsible, que va a disponer de su propia recaudación y su manejo”, resaltó Amaya. El peronista disidente formuló estas críticas hacia la gestión de José Alperovich en plena discusión por el proyecto de ampliación presupuestaria para el municipio. La Intendencia solicitó al Concejo Deliberante que incremente en unos $ 200 millones las partidas, pero la iniciativa aún no cuenta con el aval definitivo del alperovichismo. El edil José Luis Avignone(UCR) reclamó mediante nota al mandatario por la actitud de sus pares, y aseguró que esta demora impide a empleados de los bloques políticos percibir sus haberes (se les adeuda aún el 60% de agosto y todo el mes de septiembre). Por eso, le pidió a Alperovich que le otorgue un préstamo a la Municipalidad.
El legislador y concejal electo Ricardo Bussi criticó a Amaya y a Alperovich. “No termino de sorprenderme cómo, en medio la gravedad institucional por la que atraviesa Tucumán, los peronistas continúan haciéndole daño a la Provincia, sin interesarles en lo más mínimo la gente. Les interesa el poder y la caja”, sostuvo.



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