Eso por lo menos da a entender el senador sciolista Alberto De Fazio, cuando a través de Twitter, a un video de la campaña del año 2000 del ex jefe de gobierno porteño, le añade un comentario que dice "este cuento de la pelea y la camisa arremangada ya lo vi"
Carlos Souto.
Por supuesto, con sus dichos hacía referencia al último spot del candidato a diputado nacional por el Frente renovador, Serrgio Massa, al que al igual que Ibarra en aquel spot, se lo puede ver arremangado y con ganas de "pelear".
Vale recordar que el pasado viernes se dio a conocer el nuevo spot del intendente de Tigre, en el que comienza señalando que “hace un tiempo ya que los mismos que me elogiaban, me quieren subir a la pelea. Me pegan de un lado y del otro. Si quieren pelear, vamos a pelear".
"Vamos a pelear contra la inseguridad porque vos tenés miedo. Vamos a pelear contra la inflación para que te alcance la plata. Vamos a pelear contra los impuestos al trabajo. Vamos a pelear por una Corte independiente", agrega Massa.
En tanto, Ibarra, dice que "el gobierno tiene que conocer las calles de la ciudad. Yo las conozco desde muy chico. Como fiscal, trabajé y conduje a la Policía en la calle, conozco los hospitales, sus escuelas y sus comisarías y aprendí que los problemas de la gente están en la calle. Por eso yo no voy a gobernar esta ciudad sentado en un lujoso sillón, engordando mi trasero".
Y añade: "Créame, voy a gobernar esta ciudad con las mangas arremangadas, porque en la calle también aprendí algo que algunos políticas no terminan de entender. Cuando más cerca estás de los problemas, más rápido llegan las soluciones".
Más allá de los dichos tanto de Massa como de Ibarra en los respectivos spots, lo que llaman la atención son las imágenes, ya que casualmente ambos caminan hacia delante mirando a cámara, y en un momento, con actitud prepotente, se sacan el saco como invitando a dar pelea.
Probablemente salió parecido de pura casualidad. Sin embargo, aunque De Fazio y todo el sciolismo logren comprobar esto, no lo van a reconocer por nada del mundo. En tiempos de campaña, todo vale.



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