La ola amarilla y el arrime partidario para pulsear

Desde la fuerza provincial abren el juego político proyectando los meses venideros y la escala final que será en octubre. La idea del espacio es aglutinar a sectores que aporten y no pertenezcan sólo al Justicialismo. El armado para no evidenciar grietas
El Pro bonaerense encamina su estrategia para llegar a octubre con aire y sin obstáculos. Para esto, la fuerza opositora tiene como objetivo central permitir la llegada de todos los partidos que quieran acoplarse a su tropa.

"Sumar a todos los sectores que se acerquen" es la idea que empiezan a moldear las autoridades del espacio en la provincia de Buenos Aires, persiguiendo dividendos y votos territoriales específicos.

La pelea en los distritos se desplegará, según comunicaron autoridades del PRO, posibilitando el ingreso no solamente de sectores justicialistas sino a “todos los que arrimen para dar la batalla este año”.

Según deslizaron, el plan provincial buscaría el horizonte común que podría gestarse a nivel nacional, retornando a la foto de las legislativas en 2009 cuando Francisco De Narváez, Mauricio Macri y Felipe Solá, formaron el tridente político que operó como contrapeso al kirchnerismo.

Sobre esto, aseguraron que el diálogo con el denarvaísmo no se perdió y que continúa siendo “permanente”, esperando las decisiones que se bajen “desde arriba”.

Asimismo, no negaron acordar también con el sector de Graciela Camaño, ligada al duhaldismo.

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