¿Macri copia fórmula de Scioli para "penar" contravenciones?

Enfrentado con Scioli por cuestiones de gestión, el Jefe de Gobierno Porteño, Mauricio Macri, aprovechó una iniciativa que impulsó el bonaerense, aunque –por ahora- de complicada sanción en la Legislatura, para anunciar una modificación a la Ley Contravencional Porteña –conocida también como Código de Convivencia- que se asemeja en mucho a varias de las medidas incluidas en la Reforma Contravencional de la Provincia.
El paquete de medidas que anunció hoy el ex presidente de Boca plantea la ‘prohibición’ de los denominados ‘trapitos’ en una medida que, en los hechos, funcionará tal como la norma bonaerense que impulsa Scioli lo estipula: a denuncia de un automovilista que se haya sentido amenazado por el accionar de ese sector de la sociedad que se la rebusca en las esquinas porteñas. La creación de Macri innova, justo es decirlo, en un punto: incluye penas más severas para quienes, presume el jefe de gobierno porteño, ‘los organicen’ o digiten en esa tarea.

Hoy, Macri anunció el envío a la Legislatura de una reforma al Código Contravencional vigente que plantea la prohibición de la actividad de los denominados "trapitos" y "limpiavidrios" en las calles y a los manifestantes con rostros cubiertos y palos y los sanciona con arrestos de hasta 40 días o multas de hasta dos mil pesos. En este punto también la reforma porteña encuentra antecedente en su par bonaerense: uno de los artículos de la norma que impulsó Scioli, estipula endurecer las penas –y habilita el arresto- para aquellas personas que se manifiesten con la cara tapada, en una movilización pública.

No hubo mayores precisiones en la normativa porteña que impulsa Macri, como para comparar –en un todo- una reforma con la otra-. ¿Incluirá la porteña figuras parecida –aunque con otro nombre- al merodeo, la vagancia o la ebriedad, como estipula la Reforma bonaerense?

A propósito de Reforma Contravencional bonaerense. En la Legislatura, afronta una situación complicada en el tratamiento. Un dato, antes del discurso de Scioli ante la Asamblea Legislativa, la discusión parlamentaria de ese proyecto estaba definitivamente negada. Después, con el impulso del Gobernador, algunas voces dejaron ver la posibilidad de que, al menos, se lo discuta. El Senado, sin embargo, mandó un mensaje claro en sentido contrario a su aprobación: aprobó la Reforma al Código de Procedimiento Penal, remitido a la par de la Reforma contravencional, sin que tratara éste tema.

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