La diputada por Santa Cruz declaró ayer en la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara Baja. Si bien reconoció que no tuvo “ofrecimiento de ninguna índole”, dijo sentirse “perturbada” por los llamados que recibió de Ramón Granero, Nelson Gleadell y un secretario del ministro De Vido. Los dos primeros admitieron haber hablado con ella, pero rechazaron que fuera para ejercer presión alguna sobre su voto.
“Yo no hablé en ningún momento de delitos”, expresó Alvarez, y aclaró que lo que sucedió es que se sintió “perturbada” en la función que debe “cumplir en el recinto”.
Alvarez se refirió así a los llamados que aseguró haber recibido durante el debate de la ley de Presupuesto la semana pasada, cuando dejó entrever que había sufrido “presiones” del oficialismo para retirarse del recinto antes de la votación.
La diputada ratificó que el viernes declarará ante la Justicia para dar su versión de los hechos y declaró ante los integrantes de la Comisión de Asuntos Constitucionales, quienes la habían llamado.
Elsa Alvarez indicó que el primer llamado fue el de José Granero, secretario de Programación de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico. Relató que cerca de las 21:30 recibió cuatro llamados a su celular para pedirle que se levante de su banca. Primero la llamó “´Bochi` Granero”, indicando el sobrenombre del funcionario también santacruceño, “al que conozco por ser de mi pueblo” dijo, el funcionario le habría preguntado “qué grado de compromiso” tenía con el proyecto, y si me “causaría mucho prejuicio ausentarme”.
Tras responderle que no se iba a ir de la sesión, la diputada habría recibido el segundo llamado, esta vez del intendente de su localidad (Puerto San Julián), Nelson Gleadell, que estaba en Buenos Aires. Estaba preocupado: “Guarda, porque se pueden caer varias obras para Puerto San Julián” le habría dicho, y ella le replicó que “no es tan así, porque vamos a votar otro proyecto”, y el intendente al parecer “se quedó tranquilo”.
El tercer llamado fue a los pocos minutos, desde un teléfono desconocido. “No me dio su nombre, pero se identificó como el secretario privado del ministro Julio De Vido que quería comunicarse conmigo. Corté”, dijo. Alvarez sostuvo que hubo un cuarto llamado, realizado por Granero, quien “me preguntó si seguía en mi posición de no retirarme del recinto”. Cuando la diputada le dijo que sí, Granero le habría preguntado: “si podía comunicarme con De Vido. Le dije que no y corté”.
Tanto Granero como Gleadell reconocieron haber hablado con la legisladora, pero aseguraron que la conversación no tuvo que ver con coacción alguna.
No hubo extorsión
Mediante un comunicado, la SEDRONAR informa: “Con relación a los acontecimientos de público conocimiento, que ponen bajo sospecha la integridad del Dr. José Ramón Granero, no tenemos aclaración alguna que hacer sobre una comunicación telefónica que, en el marco de la relación que existe entre dos personas que se conocen de toda la vida por pertenecer al mismo pueblo, sí existió; pero que desde la oposición y desde los medios pretende ser exhibida ante la opinión pública como una extorsión, que la misma diputada Elsa Alvarez se encargó de desmentir en el marco de la Comisión de Asuntos Constitucionales, y en reiteradas declaraciones públicas”.
También señalan que “si existen pruebas, será la Justicia la encargada de juzgar los hechos. Ni los periodistas, ni los medios, ni los miembros de la Comisión de Asuntos Constitucionales pueden adjudicarse esa atribución”.
“Quizás la única culpabilidad debería buscarse en la falta de experiencia legislativa de la diputada Alvarez para manejar las negociaciones, el debate y la búsqueda de acuerdos propios de la militancia política, y a la presión que sí ejercieron sus pares de la oposición para que caiga, lamentablemente, en este histeriqueo político/mediático”, dice el comunicado.
“Indudablemente, la diputada Alvarez deberá rendir cuentas al pueblo de Santa Cruz por darle la espalda a un proyecto nacional que, desde 2003 y entre tantos logros, ha sacado a la provincia del olvido y del letargo al cual fue sometida durante décadas, motivo esencial de la comunicación telefónica”, concluye el comunicado de la SEDRONAR.
Lamentables declaraciones
Por su parte, el ministro Julio De Vido negó haber presionado a diputados opositores para aprobar el Presupuesto 2011.
El ministro de Planificación consideró “lamentables las declaraciones” que escuchó, al referirse a los testimonios del arco opositor referidas al Presupuesto 2011. “No tengo nada que hablar con ningún legislador de la oposición”, afirmó.
“La verdad que son tan lamentables los testimonios que he escuchado, que dan vergüenza. Yo no he hablado personalmente con nadie, obviamente he hablado con los diputados de mi bancada. No tengo nada que hablar con ningún diputado (de la oposición) y si hablara le diría que apruebe el presupuesto porque el Estado nacional lo necesita para funcionar. Se lo puedo decir ahora a través de todos estos medios”, aseguró el ministro.
De Vido agregó: “objetivamente, todas las versiones que se dieron no tienen ninguna prueba, ni fundamento y por supuesto que yo soy un ferviente defensor del proyecto de Presupuesto 2011”.
Al preguntarle si se paralizarían las obras en ejecución de no aprobarse el Presupuesto, respondió: “las obras van a continuar porque está claro que el Gobierno tiene facultades para aplicar partidas, pero un montón de obras para las provincias que actualmente no tienen partida van a demorarse”.
El ministro agregó: “ hay que preguntarle a los diputados de las provincias que le hacen el juego (a la oposición) para que el Presupuesto no salga, que les digan cuáles son los intereses que defienden, ¿Si es el de las provincias, o cuáles? “.
En cuanto al estado de ánimo de la presidenta Cristina Kirchner dijo: “es nuestra militante más fuerte, nuestra mejor militante, no porque sea fuerte, sino porque es la mejor en capacidad y en capacidad de acción” y aclaró: “en lo personal no voy a hacer ninguna caracterización, pero en la conducción del Estado, en la conducción de Gobierno, está como nunca”, concluyó.



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