Un alto jefe penitenciario descarta la existencia de armas en la Unidad Nº 2

Un alto jefe penitenciario descarta la existencia de armas en la Unidad Nº 2
Aún cuando fuentes penitenciarias aseguraban que podría haber dos armas de fuego en la cárcel de máxima seguridad, un alto jefe negó esa posibilidad. Dijo que "en ningún momento manejamos esa información".
La posibilidad de que dos armas de fuego se encuentren ocultas dentro de la cárcel de máxima seguridad de Sierra Chica fue descartada "de plano" por un alto jefe penitenciario, que atribuyó el hallazgo de balas en heridas sufridas por dos internos en esa unidad a la búsqueda de trasladados y atribuyó las requisas generales que se han realizado en los últimos días a la búsqueda de "elementos punzantes" como las "facas" de fabricación casera.

La voz oficial que salió al cruce de las versiones que dio a conocer ayer EL POPULAR Medios pertenece al inspector general Víctor Knappe, jefe del Complejo Penitenciario Zona Centro, quien planteó que "descartamos de plano la existencia de armas dentro de la unidad y en ningún momento manejamos esa información, hoy por hoy".

Knappe se refirió a la información que fuentes penitenciarias de la cárcel de máxima seguridad deslizaron a este Diario señalando que podría haber dos armas de fuego -una pistola 9 milímetros y otra calibre 22- ocultas en la zona intramuros del Penal.

En ese sentido, el jefe penitenciario reveló que cuando se analizó la posibilidad de que hubiera quedado una pistola 9 milímetros dentro de la cárcel tras el motín de Semana Santa de 1996, "hasta se trabajó hasta con personal del Ejército y nunca se encontró nada".

"En ningún momento se estableció que hubiera armas ni nada", planteó Knappe, y admitió que "ha habido requisas por peleas con elementos punzantes, pero las pedimos nosotros, y se hizo a nivel general precisamente para sacar los elementos punzantes. Porque encontrar este tipo de cosas es normal dentro de lo que es la seguridad dentro del Penal".

Uno de los incidente que abonaba la posibilidad de que hubiera armas de fuego en la Unidad Nº 2 se vinculaba con las heridas que sufrieron dos internos tras una pelea, aunque el jefe del Complejo Zona Centro explicó que "está probado y ya está en fiscalía que las lesiones se las hicieron con elementos punzantes y se metieron las balas adentro, no fueron heridas hechas con armas de fuego ni eran 9 milímetros".

Además, aclaró que "uno de los heridos lo había hecho en otra oportunidad en otra unidad, usar un elemento punzante para introducir el plomo y decir que había tenido una herida de arma de fuego para sacar su traslado a otra unidad".

El objetivo de esa situación sería "conseguir el traslado de los lugares donde no quiere estar, porque es la tercera vez que usa este método para poder salir de la unidad".

Knappe remarcó que "el tema de la requisa general es por las peleas que hemos tenido, nada más que por eso, y para eso vino gente de La Plata".

Sobre las refacciones que se están llevando adelante en la cárcel, puntualmente en los pabellones 1 y 6, el funcionario reveló que "los trabajos que se están haciendo en esos pabellones los ordenó la jueza de Ejecución Penal de Azul, doctora (Adriana) Bianco, y con muy buen criterio se hizo en forma paulatina, en la medida que vamos desalojando no volvemos a poner internos".

Hoy la Unidad Penal Nº 2 cuenta con 1.391 internos, cifra que se encuentra "dentro del cupo estipulado y teniendo en cuenta que el pabellón 6 y parte del pabellón 1 están sin internos".

Pero, además, Knappe aclaró que "están monitoreando. La semana pasada estuvo la jueza de Ejecución y estas recorridas se hacen permanentemente".

En cuanto a las áreas destinadas a "prevención de la violencia", el jefe penitenciario sentenció que "acá se alojan internos con graves conflictos de violencia y, para evitar que se produzcan lesiones a ellos mismos o a terceros, se los va integrando a un programa donde se trabaja en forma personalizada, con atención psicológica. Esto se hace para que a los internos conflictivos los podamos recuperar de alguna manera como para que no se genere más violencia".

Esto significa que "se los separa para trabajar con ellos en forma particular, hay equipos con psicológo, asistentes social, y actualmente hay cinco internos nada más en el programa de prevención de violencia. Por eso no es que decimos 'ponemos a este acá', hay todo un trabajo previo, hay distintas etapas donde se va trabajando para aminorar el tema de la violencia y todas las situaciones que se van dando".

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