Sergio Lunghi tuvo un pico de presión después de la sesión donde levantó la mano para traspasar fondos de suelo urbano a pavimento. Su amigo le rogó, a sus espaldas, pero cumplía órdenes del Ejecutivo. Bossio, en un programa nacional, volvió a remarcar que hay serios problemas de planificación a la hora de crear lotes.
El jueves pasado, en una larga entrevista realizada en Animales Sueltos, el programa de Alejandro Fantino, en América, el titular de Anses, Diego Bossio, sostuvo que el problema de la falta de suelo urbano es una gran falencia de los municipios.
El tandilense no dio casos concretos de pero manifestó que “no han generado suelo urbano, terrenos de 10 por 25, el mínimo, para que las familias tengan un lote con servicios a valores accesibles”.
“Parece mentira que con la extensión que tiene la Argentina no haya lotes”, añadió ante la confirmación de Fantino quien decía que era más fácil hacer saltar una banca en un casino que lograr que un joven trabajador argentino acceda a una casa propia.
No citó Tandil pero podría haberlo hecho como un caso paradigmático donde el campo rodea la ciudad y una hectárea en Cerro Leones cuesta la mitad de un lote en ese mismo lugar. El negocio inmobiliario se “paró” sobre las operaciones y dejó fuera del juego a los asalariados que aspiran a la compra de un terreno a valores razonables y a largo plazo, una tradición tan Argentina como la de la casa propia pero que duró hasta entrados los años 80.
Días atrás, el Gobierno local decidió que más de 5 millones de pesos pagados por el programa Procrear al Municipio, por 130 lotes, fuesen a un fondo de pavimentación. Mientras tanto, los beneficiados por los créditos del Procrear “cortan clavos” ya que tienen el crédito pero no encuentran el suelo. La declaración fue contundente: no existe voluntad de acercar a los trabajadores la posibilidad del terreno propio.
También días atrás, en El Eco de Tandil, una nota de opinión aunque no firmada, explicaba que la negación del Municipio más que política parece ser “ideológica”. La hipótesis es válida, pero no debe descartarse la segunda: al igual que con la TV Abierta y Digital, con el Procrear no ha habido la mínima voluntad de colaborar. Apenas lo justo y necesario para no pasar papelones, pero nada más allá de lo mínimo.
En el medio, los trabajadores que temen que el “tren” del Procrear se pase y no los lleve a destino. Piden a gritos una respuesta política y una voluntad administrativa por parte de la Comuna. Lo de “gritos” no es una exageración. En la sesión donde el oficialismo votó la reasignación de partidas (lo que debía ir a suelo, pasó a pavimento) un vecino les gritó a los ediles radicales que no tenían consideración para con quienes no tenían casa propia.
Sabía a quién le estaba hablando, uno de esos concejales radicales era su amigo, su compañero de fútbol. Creyó hasta último momento que su “amigo” no se iba a plegar a la voluntad del Intendente y que iba a votar para que el dinero se invierta en creación de suelo urbano. Sergio Lunghi, su concejal y amigo, tuvo la desgracia de ser el vocero del oficialismo en ese trámite y terminó levantando la mano a favor del asfalto y no de las casas.
El mal momento no fue gratuito. Después de escuchar los gritos de su amigo, a sus espaldas; después de levantar la mano; después de cumplir con la voluntad de su tío, Sergio Lunghi empezó a sangrar por la nariz. Sintió que se desvanecía.
Lo llevaron, luego, a un centro de salud y había sufrido un pico de presión. La política dejó de ser un ajedrez y se convirtió en realidad, cruda realidad. La traición a su amigo y tal vez a sus ideas personales no había sido digerida fácilmente.
Así, entre picos de presión, nerviosismo por parte de los trabajadores de Tandil que temen que se les escape el crédito por no encontrar suelo y estrategias políticas para evitar que el Peronismo capitalice los beneficios del Procrear, pasa el tiempo.
Los medios empezaron a olfatear que además de coyunturas políticas existe una cuestión ideológica a la hora de las prioridades. Cada vez habrá más oportunidades para ir corroborando este hecho que se contrapone al discurso “socialdemócrata” que algunos extrañan de un tiempo que el radicalismo busca retomar pero no sabe cómo.
Algunos de los que se dicen radicales de “cuna” deberían añadir, sin ruborizarse, “de oro” para saber qué esperar y qué no.

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