Alta participación en un referéndum crucial para Italia

El premier se expone a un nuevo golpe si se alcanza el quórum; hoy sigue la votación

ROMA.- ¿Nuevo castigo para Silvio Berlusconi, ya humillado en las urnas en las elecciones municipales de hace dos semanas?

Esa era la esperanza que albergaba la oposición anoche, dada la alta participación, superior al 41%, que hubo ayer en la primera jornada de votación para cuatro referéndums sobre energía nuclear, privatización del agua, gestión de tarifas e inmunidad penal de Berlusconi, que de alcanzar el quórum del 50% más uno significaría una nueva "cachetada" para el Cavaliere .

Las urnas estarán abiertas de nuevo hoy desde las 7 hasta las 15, hora local (las 10 en la Argentina). Como se descuenta una victoria del sí a la derogación de las leyes que le dieron luz verde tanto al regreso de la energía nuclear como a la privatización del agua y a la ley de legítimo impedimento que le permite al Cavaliere no presentarse a los juicios en su contra, la gran batalla de esta consulta popular se juega en la participación.

El número mágico es 25.209.345 personas que hayan votado antes de las 15 de hoy. Berlusconi, que hizo todo lo posible para evitar esta consulta, llamó a la abstención. En lo que muchos expertos creen que fue un grave error, que podría provocar un efecto bumerán, dijo que no pensaba ir a votar.

Hace 18 años que en Italia no prospera ningún referéndum, al no alcanzarse la participación mínima de más del 50% de los votantes exigida por la Constitución para que su resultado sea vinculante. Pero los datos de afluencia de ayer, superior al 40% luego del cierre de las urnas, a las 22 -altos comparados con otros referéndums que fracasaron-, llenaron de optimismo a la oposición de centroizquierda, que se movilizó como nunca para que la gente acudiera a las urnas.

De hecho, esta consulta popular se politizó como nunca, convirtiéndose en un auténtica forma de protesta contra Berlusconi, cuyo gobierno se encuentra en una situación muy difícil después del fracaso en los comicios municipales de hace dos semanas, cuando la derecha perdió en Milán, su bastión, y en varias otras ciudades importantes.

"Lo digo abiertamente: fui a votar por el sí en las cuatro cuestiones para que Berlusconi entienda que ya no va más, que la gente como yo está harta de él", dijo a LA NACION Cristina Campo, economista, divorciada, madre de dos hijas, que fue a cumplir con su derecho cívico.

Decisión

Más allá del desgaste de Berlusconi, las cuatro cuestiones bajo votación son de gran calado popular. Más de 47 millones de italianos están llamados a decidir si quieren que la energía nuclear, ya abolida hace 24 años en otro referéndum, regrese a Italia como pretende el gobierno de Berlusconi.

También deben resolver si aceptan la privatización de los servicios de suministro de agua y si están de acuerdo con la ley que permite a las compañías privadas de agua cargar en la factura de los usuarios el 7% del capital que hayan invertido. Por último, también deben pronunciarse sobre la polémica ley que permite a Berlusconi esquivar los juicios, alegando que sus obligaciones como premier le impiden asistir a sus procesos.

Berlusconi espera que no se alcance la participación requerida. Caso contrario, podría costarle muy caro. "Descarto la renuncia de Berlusconi, pero no la implosión del [oficialista] Partido del Pueblo de la Libertad", escribió Eugenio Scalfari, fundador del diario La Repubblica.

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