Antes de partir hacia Cancún, el gobernador José Alperovich impartió la orden de "borrar" al intendente Domingo Amaya de toda la cadena de medios de prensa que maneja el oficialismo con dinero del Estado.
Alperovich en cambio pretende imponer a su socio Juan Manzur, de muy mala imagen frente a la población en general, y resistido por muchos intendentes, legisladores y dirigentes justicialistas.
Sobre el "goloso" Manzur -quien durante su paso por la función pública ha cosechado decenas de propiedades- pesan graves sospechas de corrupción.
Manzur confía en que con millonarios favores puede salir limpio de las investigaciones judiciales en su contra, e incluso está haciendo gestiones para ganarse el apoyo de personajes supuestamente influyentes. En ese sentido, no pasó desapercibido un subsidio de 15 millones de pesos gestionado por Manzur para su amigote el arzobispo Alfredo Zecca.
Alperovich está dispuesto a jugar fuerte para dejar una persona de su confianza en el manejo de los negocios públicos y privados que ha venido tejiendo en la última década.
El gobernador pidió que la figura de Amaya "no aparezca más" en el noticiero de Canal 10, ni en el noticiero de Canal 8.
También se le cerrará el paso al intendente y a sus colaboradores en el programa Los Primeros, que conduce Omar Nóblega, y en Tucumán a las 7, dirigido por Carlos Rojkes, cuñado de Alperovich.
La misma orden fue anunciada a otros medios receptores de jugosa publicidad oficial, como las radios de Alperovich LV12 y LV7, a la gigantesca cadena oficialista de emisoras de FM en toda la provincia, e incluso a la kirchnerista Radio Nacional.
También se recortará la presencia de Amaya en la prensa escrita.
Paralelamente, Alperovich prevé un cambio en su política de comunicación, mandando a guardar a figuras que considera que se han desgastado en la defensa del gobierno y ya no le sirven, e incorporando a periodistas más jóvenes. Nóblega y Rojkés tendrían un descanso en 2014.




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