Alperovich busca bajar el tono de la pelea con el amayismo

Alperovich busca bajar el tono de la pelea con el amayismo
“No contestaremos a ninguna crítica”, afirmó el gobernador; hoy recibirá al intendente La interna del oficialismo tendrá un capítulo clave al mediodía. El mandatario y Amaya hablarán a solas por primera vez en meses
La pelota estaba en territorio del alperovichismo. Tras las duras críticas que el amayismo había disparado contra la gestión provincial el miércoles, todas las miradas estaban puestas ayer en el gobernador, José Alperovich. El mandatario, sin embargo, evitó responder los cuestionamientos y, contrario a lo que había trascendido, ratificó una reunión a solas con el intendente, Domingo Amaya. “No contestaremos a ninguna crítica. Lo que le digo a mi gente es que críticas tenemos y vamos a seguir teniendo; no tenemos que perder nuestros objetivos. Estamos para trabajar”, expresó. Al igual que en otras oportunidades en las que se habían tensado las relaciones con el municipio, apoyó su decisión argumentando que a los ciudadanos “no les interesa las críticas entre los políticos”. Al igual que Alperovich, funcionarios y legisladores guardaron silencio.

El gobernador eludió responder al reclamo de Amaya acerca de actualizar los montos del “Pacto Social” (desde 2012, la Ciudad recibe anualmente $ 610 millones). “Hace 11 años que ayudamos a todos los municipios. No tuvieron problemas con los sueldos ni con nada. Los seguiremos ayudando”, manifestó. Luego, aseguró que cerca del mediodía recibiría al jefe municipal.

Reunión y desencuentros

Alperovich visitó talleres que están levantando miembros de cooperativas del “Argentina Trabaja” en Las Talitas. El mandatario retomó la actividad oficial tras el duelo por la muerte de su suegro (Salomón Rojkés) y el receso de Semana Santa. Durante esos días, algunos alperovichistas cruzaron indignados al secretario de Gobierno municipal, Germán Alfaro.

“¿Ve a Amaya como un buen potencial candidato a suceder a Alperovich?”, le había consultado LA GACETA a Alfaro el miércoles, cuando acompañó a Amaya a una recorrida de obras. “Amaya para mí es mejor persona, es mejor ser humano y es mejor padre de familia. Es buen gestor y es un hombre de fe”, había respondido. Esos conceptos irritaron al entorno del gobernador.

El intendente había asistido ese mismo día al velorio de Rojkés. Allí, tras una semana de desencuentros entre ambos sectores oficialistas, había concertado una cita con Alperovich para ayer. Pero, como ocurrió antes de que Alperovich supiera sobre los dichos de Alfaro, tanto desde la Casa de Gobierno como desde la Municipalidad habían puesto en duda su concreción. Luego de la confirmación del gobernador de ayer, la Intendencia habría pedido que se pospusiera primero para la tarde y luego, para hoy. El encuentro se haría, finalmente, cerca del mediodía en el despacho de la gobernación. La última vez que habían hablado a solas había sido en enero.

El cortocircuito se había originado luego de que la municipalidad reclamara públicamente a la Provincia $ 170 millones de recursos de coparticipación y recaudación que habrían sido retenidos. En esos días, habían aparecido pintadas con la leyenda “Amaya 2015” en el interior. Ambos episodios caldearon los ánimos en 25 de Mayo y San Martín.

Las diferencias entre el amayismo y el alperovichismo se profundizaron el año pasado, cuando la Casa de Gobierno excluyó a Amaya del armado de la lista de candidatos a diputados del Frente para la Victoria. Desde entonces, proliferaron los rumores sobre las intenciones del jefe municipal de pelear por la gobernación en 2015.

“En lugar de defender la improductiva gestión de su adalid, que hace agua, se ocupa de entronizar supuestos voceros de (José) Alperovich”. El concejal de FR, Claudio Viña, contestó así al edil amayista José Franco. Viña lo desafió a presentar en la Justicia pruebas de que el PE aportó dinero a la campaña de FR. Franco había manifestado que Ricardo Bussi era “vocero” de la Casa de Gobierno luego de que éste criticara a Domingo Amaya.

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