Alperovich amenazó con retirar su apoyo a dirigentes que se peleen

Alperovich amenazó con retirar su apoyo a dirigentes que se peleen
En un nuevo intento por ponerle paños fríos a la “guerra de los acoples” que protagonizan sus alfiles, de cara a los comicios de agosto, el Gobernador aclaró que no hay favoritismos y advirtió con marginar a quienes no respeten “la convivencia política”.
Temeroso de que la "guerra de los acoples", que él mismo se encargó de fogonear, termine escapándosele de las manos, el gobernador José Alperovich volvió a reclamarle ayer a sus alfiles que le bajen el tono a la disputa territorial, de cara a las próximas elecciones provinciales.

"Yo como gobernador apoyo a todos los acoples, no es que no apoyo a ninguno, todos son importantes y el que llegue será legislador por nuestro frente", manifestó el titular del PE, quien, de no mediar un fallo adverso de la Justicia contra sus aspiraciones, buscará la re-reelección en los comicios del 28 de agosto.

En tono amenazante y con la intención de que las peleas se terminen, Alperovich advirtió que en las elecciones "no va a haber tantos acoples en Tucumán. Calculo que no va a haber más de 12 acoples en la Capital", precisó.

Sobre el mismo punto, aseguró que "a todos (los candidatos a acoples del oficialismo) se los apoya de las misma manera, no hay apoyo especial para nadie", enfatizó y, retomando sus advertencias, sostuvo que "los acoples serán para gente de bien, que acompañe este proceso para cambiar a Tucumán".

Feroz interna

En los últimos días, salieron a la luz algunos enfrentamientos entre bandos antagónicos dentro del propio alperovismo, en el marco de la disputa territorial, principalmente de la Capital.

Uno de estos episodios tuvo como protagonistas a un grupo de dirigentes vinculados al diputado nacional Gerónimo Vargas Aignasse, por un lado, y al actual legislador Armando “Cacho” Cortalezzi, por otro. Vargas Aignasse denunció que personas identificadas con el parlamentario provincial balearon la casa de un dirigente que trabaja para él.

Sin embargo, "la gota que colmó el vaso" se produjo el último miércoles, cuando grupos identificados con los ediles Juan Carlos Mamaní y Ramón Santiago Cano se enfrentaron a golpes minutos después de una actividad oficial en la que Alperovich había exigido públicamente a los dirigentes del PJ que terminen con las peleas.

Alperovich dijo ayer que habló con Vargas Aignasse y Cortalezzi para pedirles que bajen el tono de la disputa y aseguró, sin dar otros nombres, que va a "hablar con todos los dirigentes, porque la gente no quiere peleas, quiere soluciones, la pelea no ayuda a nadie", razonó.

Finalmente, el Gobernador avisó que si la escalada de incidentes entre grupos vinculados al oficialismo no cesa, comenzará a retirar el apoyo "a los (acoples) que no respeten la convivencia política".

Manzur pidió “serenidad”

Quien también hizo "votos de paz" para que la guerra de los acoples no pase a mayores fue el ministro de Salud de la Nación y vicegobernador de Tucumán, en uso de licencia, Juan Manzur, quien pidió a los acoplados oficialistas "serenidad y prudencia".

De visita en la provincia, el funcionario nacional, quien acompañará a Alperovich en la fórmula el próximo 28 de agosto, dijo a la prensa que "lo importante es lo que la gente decida" en los comicios. "Hay que adherir a lo que dice el gobernador, hay que pedir serenidad y prudencia", sostuvo Manzur.

No obstante, opinó que los incidentes que cobraron estado público en los últimos días "son hechos aislados, aunque que hay que tener el cuidado del caso. Lo importante es que haya una oferta electoral amplia y que la gente decida", insistió.

El eje del conflicto

Como se recordará, el mecanismo de acople fue incorporado a la Constitución Provincial en 2006, durante la reforma promovida por Alperovich, en reemplazo de la vieja Ley de Lemas.

Este sistema habilita a las fuerzas políticas a presentar sus propias listas de postulantes a cargos legislativos (intendentes o concejales), para adherirse (acoplarse) a las candidaturas a espacios ejecutivos (gobernador o intendente) de otros partidos.

Bajo el imperio de esta norma, en los últimos tiempos surgieron decenas de nuevas agrupaciones políticas, en su gran mayoría vinculadas a dirigentes peronistas, cuya única finalidad es acoplarse a la fórmula que encabezará en agosto Alperovich, quien, en definitiva, es el principal beneficiado de este mecanismo.

Con el anterior régimen electoral (Ley de Lemas), los dirigentes peleaban por un cargo legislativo presentándose en un sublema que adhería a la fórmula gubernamental de la misma fuerza (lema).

Por eso, en la práctica, ambos sistemas funcionan de manera similar y apuntan a fortalecer las posibilidades de quienes aspiran a cargos ejecutivos, puesto que reciben los votos que colectan todos sus aliados (antes sublemas, hoy acoples).

La diferencia radica en el hecho de que con la vieja ley los sufragios sumaban tanto para el lema como para los sublemas, mientras con el nuevo mecanismo los votos que logre la lista oficial no se repartirán con sus acoplados.

Es decir que estos últimos no sólo tendrán que pelear voto a voto con sus propios "compañeros", tanto de otros acoples como de la lista oficial, sino además con los candidatos de las fuerzas opositoras que participen de la contienda.

Estas reglas de juego, que obligan a conseguir más sufragios para aspirar a un cargo (se estima que harán falta no menos de 10 mil voluntades a favor para acceder a una banca legislativa por la Capital), terminaron desencadenando una feroz disputa territorial dentro del propio alperovismo.

Antes de los lemas y los acoples, estas diferencias se dirimían en el cuarto oscuro, con la realización de internas partidarias: una forma sana de ejercer la democracia, que lamentablemente quedó en deshuso.

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