En el denominado "Almuerzo de Fin de Cosecha" servido en una bodega del Este mendocino (donde se recoge el 55 % de la cosecha de uvas y se elabora la mitad de los vinos), frente a unos 500 viñateros y bodegueros, el gobernador Jaque prometió acometer "hasta el final" contra la extensión de la Promoción Industrial.
En ese momento Jaque anunció que le ha pedido a su equipo y a las cámaras de la producción, que "vayamos hasta las últimas consecuencias. No podemos permitir que un sistema que nos ha daño, vuelva a ponernos en vilo. Queremos trabajar por una Argentina armónica y estamos dispuestos a ayudar a las provincias vecinas a tener un sistema y un remedio mejor, porque el que el actual no les ha dado la solución".
Al almuerzo de fin de cosecha no asistieron autoridades nacionales ni del gobierno de San Juan. Sólo se leyó una carta del vicepresidente Julio Cobos, en la que exaltaba el potencial del Este mendocino y promovía el consenso para encontrar soluciones a los múltiples problemas de la producción". Una hora antes, el presidente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, Javier Palau, había compartido la crítica a la extensión de la promoción en las provincias vecinas. Dijo el bodeguero del Este que "hay que tener en claro los perjuicios de este tipo de políticas pero hay que advertir que nuestro enemigo no es el pueblo de la Provincia de San Juan ni de San Luis, La Rioja o Catamarca, nuestro verdadero problema es que se vuelven a utilizar inútiles herramientas de política económica para subordinar la voluntad política de las provincias. La solución no es pedir unas migajas de esas promociones, estaríamos en contra de nuestra propia historia, nuestro desafío es generar herramientas que genuinamente nos permitan crecer y desarrollarnos, sin perjudicar a nadie y en beneficio de todos". El sábado en la mañana, el ministro de la Producción, Raúl Mercau y el vicepresidente de la COVIAR -presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas- Eduardo Sancho, coincidieron en criticar la decisión presidencial, calificando a la extensión de "nefasta" y advirtiendo que podía tener graves implicancias si se desataba una plantación indiscriminada de nuevos viñedos, que "desequilibrarían el mercado que tanto esfuerzo cuesta a productores y gobiernos sostener".


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