Si bien toda la información proviene de fuentes judiciales confiables pero que prefieren el anonimato, pudo saberse que el narco colombiano asesinado horas atrás en Palermo era Carlos Alberto Gutierrez Camacho, de 41 años, y vivía desde hace más de ocho meses en un departamento en Yrigoyen al 400, en Vicente López. En las últimas horas, ese domicilio fue allanado por la policía federal y tal vez por efectivos de inteligencia.
Además, la policía aún no tiene la confirmación de que el nombre con el que se lo conoció a Gutierrez Camacho sea el verdadero, y se están haciendo los peritajes correspondientes. Con ese nombre obtuvo en junio de 2013 su DNI como extranjero en la Argentina. Si ese nombre fuera verdadero, no se le conocen antecedentes policiales ni judiciales mayores, ni en Colombia ni en la Argentina. La fiscal Cristina Caamaño mandó a la Policía Nacional de Colombia, las huellas dactilares de la víctima para certificar la identidad.
Gutierrez Camacho vivía al parecer con una joven de 22 años, también colombiana, de nombre Kibe Solange Trujillo Fernández.
Lo que los pesquisas tienen en claro es que hubo una clara intención de ultimar a Gutierrez Camacho y que no fue un intento de robo “al voleo” con resultados trágicos. Se trataría así de sicarios, que no fallaron en el caso de Gutierrez Camacho.
Antecedentes
Según indica el periodista especializado en temas policiales Mauro Szeta, un dato fuerte surge desde Colombia: entre 1995 y 2000, se benefició a varios narcos arrepentidos que canjearon datos para meter presos a otros jefes, a cambio de libertad y cambio de identidad.
A esos "buchones", informantes, se los llamó "sapos". En muchos casos, los sacaron de Colombia, con identidad cambiada. “¿Puede ser Gutiérrez Camacho, un sapo, a quien ubicaron más de 15 años después, para ajusticiar por una venganza infinita? Suena mucho, pero no hay que descartarlo”, sostiene el especialista.
Otra alternativa es que el colombiano que estaba limpio y vivía de forma poco ostentosa, haya sido en realidad un agente de inteligencia de ese país, a quien ubicaron los narcos y terminaron matando.
La investigación está tan abierta que puede derivar en cualquier cosa. Como dicen en la policía, casi como frase repetida: no hay que descartar nada. Hasta no tener la identidad certera de las víctimas, todo es especulación.
Gutierrez Camacho fue asesinado ayer por la tarde, mientras pedaleaba con su novia en los bosques de Palermo. Ambos iban por la ciclovía de Figueroa Alcorta cuando un hombre se bajó de una moto, puso una rodilla en el suelo, apuntó y disparó once veces con precisión y frialdad de sicario. A él lo mató de tres tiros. Ella terminó internada en el Hospital Fernández, con dos balazos, herida de gravedad, pero viva.

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