La gobernadora desarrolló su discurso haciendo hincapié, fundamentalmente, en la “herencia recibida”. Hizo una enumeración de la forma en que encontró la provincia en distintas áreas. Reiteró que la plata no alcanza para los municipios y les envió un mensaje a los gremios, para que no pidan aumentos “imposibles”. Llamó a los gremios a la realidad, en la medida en que la provincia salga adelante y se pueda autofinanciar. Le marcó la cancha a los sindicatos y puso en el gobierno de Peralta, la culpa de la actual situación financiera de Santa Cruz. Catalogó a los medios críticos como “usinas difamatorias”.
La gobernadora de Santa Cruz realizó su discurso inaugural en la legislatura e hizo eje en tres cuestiones fundamentales: la situación en la que el ex gobernador Peralta dejó la provincia, la falta de ayuda del gobierno nacional y la exigencia de los sindicatos por lograr un aumento de salarios. Pero para no desnaturalizar su esencia, cargó contra los medios que “propagan mentiras”, dijo y aplican una “agenda negativa”, por cuanto algunos hemos dado a conocer la intención de reformular el sistema previsional, secreto muy bien guardado por el gobierno, razón por lo cual Alicia Kirchner nos tildó como “profetas del enfrentamiento y la violencia” y casi al final de su discurso aseguró “la Caja de Previsión se queda en Santa Cruz”. Con mucha tranquilidad y dedicación, oportunamente le contestaremos a la gobernadora, como corresponde a la prensa libre.
Alicia Kirchner, refiriéndose a los sindicatos dijo “No pidan imposibles, Santa Cruz no es ni va a ser el paragolpes del gobierno de Macri”, indicando que a los gremios ni se les ocurra pretender negociar en paritarias un aumento equivalente a la inflación que, según ella, es creación pura y exclusiva del nuevo gobierno. Pero lo peor y más significativo en su discurso, que suena casi como una afrenta contra los sindicatos, es cuando se refirió a dirigentes de gremios a los que acusó de “especular con las paritarias”. Sin duda es una frase desafortunada de la gobernadora, porque las paritarias no son herramientas de especulación, sino de consenso y negociación, con lo cual, seguramente, se ganará la respuesta de los sindicatos.

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