Es una cuestión de confianza. En eso se basa el acuerdo al que arribaron el Partido Justicialista (PJ) y el kirchnerismo para ir juntos, en la práctica no en los papeles, en las elecciones del 13 de marzo.
El PJ se compromete a no presentar candidatos bajo su sello, y acompañar a los postulantes del Frente para la Victoria (FPV), que encabezan Lucía Corpacci y Dalmacio Mera a la Gobernación y vice respectivamente, y Raúl Jalil como intendente de la ciudad capital.
Por su parte, el kirchnerismo local se compromete a incluir, como si fueran propios, los candidatos que el PJ había consagrado en la interna del pasado 7 de noviembre, claro está, a excepción de la fórmula Jorge Moreno-Hugo Gómez y de Fernando Jalil, quien se impuso en la Capital.
Luego de sellar el “pacto de caballeros”, el FPV se presentó en el Juzgado Electoral provincial y se inscribió como alianza, con la participación como miembros del Partido para la Victoria, Partido Intransigente, Frente Grande, Partido Memoria y Movilización y el Frente de los Jubilados
¿Por qué no adhirió el PJ? Estar legalmente junto al FPV lo dejaba a tiro de innumerables planteos legales internos y externos, tanto de los candidados que salieron en la interna y que podrían quedar afuera del armado por algún acuerdo político local, como de afiliados que se sientan defraudados por el arreglo.
El punto clave es que todos los candidatos de la interna que firmaron ante escribano su compromiso de no enfrentar al PJ, estarán eximidos de toda responsabilidad, porque no lo enfrentarán siendo candidatos del FPV, sencillamente porque no habrá PJ en la contienda.
De esta manera, se interpreta que al “retirarse voluntariamente” el PJ de la contienda, no existen las renuncias a candidaturas, y por lo tanto no hay obligación de reemplazos.
Además, al ser los candidatos absorbidos dentro de la lista del FPV, se evita tener que pelear en la Justicia la posibilidad de armar “colectoras”, situacion que hubiera existido en caso de que el PJ presente su lista en toda la provincia, deje vacío los casilleros de la Gobernación y pretenda adherir a la fórmula K, o que el FPV haga lo mismo, pero a la inversa para cumplir con la orgánica en el interior.
De todos modos, la duda que quedó flotando es si el Consejo Provincial del PJ tiene facultades para decidir “no presentar candidatos”, y si no es necesario que el Congreso partidario ratifique esa decisión.
Por ahora, los principales referentes de la orgánica partidaria se mostraron conformes con el acuerdo, que quedará cristalizado el próximo viernes, cuando ambas partes cumplan su parte. Mientras tanto, la unidad se sostiene solamente en la confianza.
Por otro lado, se presentaron otras cuatro alianzas: Frente Concertación Forja, Nuevo Encuentro Popular, Catamarca es Federal y el Frente Andalgalense por la Vida.
El saadismo, con las manos libres
Lo que resulta ventajoso para los ganadores de la interna, que ahora serían los candidatos bajo el sello del FPV, también lo es para los perdedores que ahora tendrán las manos libres para presentarse por otras fuerzas, como por el ejemplo el saadismo.
Como el compromiso era de no enfrentar al PJ, la posibilidad que el tradicional partido se “autoexcluya” y no juegue formalmente el 13 de marzo, los eximiría de cualquier cuestión legal y permitiría al mismísimo Ramón Saadi pelear con su sello propio la gobernación.
Pero además de esta vía libre para desempolvar el MAP, el sector del ex gobernador habría quedado muy disconforme con este acuerdo dado que, salvo los pocos que ganaron la interna, la mayor parte del sector quedaría fuera de todo esquema de poder.
Al respecto, la búsqueda de auspiciantes ya habría comenzado.





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