La falta de boletas de algunos partidos políticos durante muchas horas en casi todas las localidades, inconvenientes para personas discapacitadas motrices y ancianos en Caleta Olivia y las consabidas llegadas tarde de no pocas autoridades de mesa en varias, y otras que debieron ser reemplazas por suplentes, fueron algunos de los contratiempos que caracterizaron las primarias abiertas en Santa Cruz, donde el promedio de votantes fue del 75%, sobre un total de 199.721.
Caleta Olivia (agencia)
En Río Gallegos, la expectativa estuvo centrada en la presencia de la presidente Cristina Fernández de Kirchner, quien emitió el sufragio a las 11:30 en el Colegio Nuestra Señora de Fátima, en tanto que el gobernador Daniel Peralta lo hizo a mediodía en la Escuela de EGB Nº 55 “Transporte Vapor Villarino”.
Minutos después, en declaraciones al periodismo, dijo que es importante “entender cada paso que da la ciudadanía, sobre todo cuando se expresa en las urnas”.
Si bien el desarrollo de los comicios fue, en términos generales normal ya que no se tiene registro de incidentes que puedan calificarse como graves, hubo un gran malestar de la dirigencia de la Coalición Cívica-ARI, del Partido Socialista y de la lista Roja de la UCR que impulsaba al caletense Héctor Di Tulio como precandidato en primer término a diputado nacional.
Extrañamente, el número mínimo de boletas no fueron cargadas en las urnas por la Secretaría Electoral Provincial y en Caleta Olivia las mismas fueron acercadas a las mesas dos horas después de iniciado los comicios.
Como era previsible, debido a su característico temperamento, Di Tulio armó un gran escándalo e incluso ingresó a los gritos y empujando al personal de Ejército que custodiaba las escuelas. Pero su enojo no estaba dirigido tanto a las autoridades electorales provinciales sino a integrantes de su propio partido, o mejor dicho a los referentes de las otras tres listas de diputados porque aseguró que había acordado previamente con ellos que todos se apoyarían mutuamente si a alguno le faltaban boletas. De hecho, se sintió traicionado por sus propios correligionarios que le hicieron restar, sobre todo en su ciudad de residencia, centenares de sufragios.
COTILLO, SIN APREMIOS
Dado que en esta ocasión no se jugaba ninguna candidatura, el intendente de Caleta Olivia, Fernando Cotillo, emitió su voto con gran displicencia en la Escuela 65 del barrio Los Pinos. Inmediatamente después, en diálogo con la prensa, dijo que este era “un momento único para quienes pretendemos seguir viviendo en democracia ya que podemos elegir a nuestros candidatos de manera libre y soberana”.
Luego, acerca de la nueva modalidad que representan las elecciones complementarias, sostuvo que “es un hecho nuevo donde nos vamos a ir acostumbrando con el correr de los años, pero es una oportunidad inédita que se nos brinda y que no tenemos que dejar de aprovecharla; es por eso que invito a que se acerquen a votar”.
MASIVA CONCURRENCIA EN PICO TRUNCADO
Uno de los mayores porcentuales de concurrencia a las urnas se registró en Pico Truncado, donde votó casi el 80 % de los 14.656 electores habilitados.
El intendente Osvaldo Maimó lo hizo a las 17:45, en la Escuela de EGB N°40 e inmediatamente después destacó “la voluntad de los vecinos de la ciudad para seguir fortaleciendo el proceso democrático y validar popularmente a quienes serán los candidatos en las elecciones del 23 de octubre”.
“Más allá de la novedad que representan las elecciones primarias, todo se desarrolló sin sobresaltos, por lo que es importante también resaltar tanto la voluntad de la organización para celebrar este gran hito de nuestra democracia”.
“VIVA LA PATRIA”
Ese fue el grito que exteriorizó el abogado caletense César Amaya, quien encabezaba la lista de precandidatos a diputados nacionales por el frente Frente Ecuentro Sur, tras sufragar en la Escuela de EGB Nº 14.
“Es una costumbre que empecé a adoptar porque considero que ese el momento en que un ciudadano, con su convicción puede cambiar el destino de la patria amada. Además –acotó– es un grito que tenemos que dar todos, sobre todo con más fuerza, sobre todo cuando termina de entonarse el Himno Nacional porque se ha ido perdiendo ese sentimiento de garra”.
DISCRIMINACION
A pesar que en estas elecciones hubo mesas mixtas para evitar actos de discriminación sexual, en Caleta Olivia este medio periodístico fue testigo de dos casos que generaron indignación con personas discapacitadas que se produjeron casi simultáneamente en la Escuela 65 del barrio Los Pinos.
Una mujer de 73 años, María Cruz que se movilizaba con un andador, tuvo que ascender números peldaños de una escalera de cemento para poder llegar a la mesa de votación y cumplir con el acto de ciudadanía, a pesar de que por su edad no era obligatorio.
Pero fue peor esa barrera arquitectónica para Benigno Cocha, un adulto joven que se moviliza en silla de ruedas y llegó a esa escuela luego de desplazarse decenas de cuadras.
Le era imposible llegar a la urna que le correspondía y ninguna autoridad electoral pareció darse por enterada, por lo que un periodista de Diario Patagónico tuvo que solicitarle a un sargento de Ejército, Juan Villalba, que interviniera ante esta indignante circunstancia.
El gesto del militar es para destacar ya que en principio, junto con algunos policías, procuró la manera de alzar al elector con los brazos, pero luego logró abrir una puerta posterior desde otro sector del edificio para hacer valer su derecho al voto.
El juez Mario Albarrán dijo más tarde que eran las autoridades de la Secretaria Electoral Provincial las responsables de elegir las escuelas que incluso él mismo había notado que en esta ciudad -algunas de las 18 que se eligieron para estos comicios- no eran aptas para tal fin.




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