Temas de la semana que se fue, en la sección "La Arena Jorgista": las ofertas por el hospital de alta complejidad, el debate por la desocupación en General Pico, el cierre del Parque Don Tomás, los abusos de Cablevisión, la discusión por el loteo de terrenos.
El gobierno provincial logró durante la semana que se fue sumar una buena noticia en medio de la generalizada preocupación que provoca el escenario económico: dos empresas -una de ellas prácticamente señalada como la ganadora por el gobernador Oscar Mario Jorge- ofertaron por debajo del presupuesto oficial para la construcción del hospital de alta complejidad.
El oficialismo tiene puestas enormes expectativas en ese emprendimiento, aunque la coyuntura actual puede modificar precios y valores del modo en que se puede palpar cotidianamente, y sabiendo que en el área de la construcción la devaluación impactó de modo especial, al punto tal que en una importante porción de productos del rubro ni siquiera hay precios de referencia.
Como sea, el gobernador presentó las propuestas con lógico optimismo: está decidido a que la obra del nuevo hospital sea algo así como su marca de gestión, aunque está claro que nada indica que pueda ser concluida antes de que entregue el mando.
La obra pública ha hecho durante la última década un serio aporte a la reactivación económica, más allá de que justamente durante la semana que se fue -y con algunas razones a la mano- desde el gremio que agrupa a los trabajadores albañiles salieron a advertir sobre la caída que se percibe en el sector, y que genera una disminución de los puestos de trabajo.
El oficialismo salió rápidamente a tratar de desmentir ese panorama, aún con algunos índices que -de manera lógica bajo la actual situación- demuestran una caída en el crecimiento y una disminución en la generación de empleo.
Quizá lo llamativo de la exposición que hizo la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) haya sido el tono especialmente virulento que eligió el secretario general Roberto Robledo: nadie que pueda escuchar su nuevo posicionamiento sospecharía que ese mismo dirigente fue hasta el 10 de diciembre un diputado nacional supuestamente enrolado en el oficialismo nacional, y que intentó incluso su reelección en una fallida interna en la que sacó escasos votos presentándose como un postulante “K”.
La sombra de la interna partidaria contamina toda actuación gubernativa y puede contribuir a restarle credibilidad incluso a planteos que en su esencia resulten sensatos.
La aparición de Robledo -cuya hija, además, llegó a la presidencia del Concejo Deliberante santarroseño en un virtual arreglo con el marinismo y el vernismo- no fue el único dato de la puja intestina del partido del gobierno que termina impactando en la vida institucional de los pampeanos.
Se conoció, por ejemplo, una nueva confrontación entre otro hijo -en este caso Espartaco Marín- y el intendente Luis Larrañaga: se trata de una pelea que tiene como objetivo no elevar la calidad de vida de los santarroseños sino quedarse con el poder del Consejo Local de Unidades Básicas, alguna vez una herramienta neurálgica en la definición de los resultados electorales.
Lejos de explicitar conceptos políticos o de mostrar diferencias de tipo ideológico, esos dos sectores se dedicaron a la chicana fácil, acompañada de frases vacías que aluden a supuestas “unidades”: lo más grave es que tanto Marín (hijo) como los dirigentes municipales que intervienen en este cruce verbal tienen responsabilidades de gobierno en los organismos que tienen a cargo, y de los que prefieren distraer su energía para dedicarse a la politiquería interna (esta última actividad es, obvio, parte de la vida política, pero quizá no sea el mejor momento para dedicarle semejante importancia).
El restante episodio de esa batalla sin fin que es la lucha por los espacios de poder dentro del PJ la protagonizaron el ministro de la Producción Abelardo Ferrán y el intendente de General Pico José Rainone, con el agregado de algunos activos observadores y promotores de estas rencillas a veces disfrazadas de “debate”.
La disputa es respecto de las reales cifras de desocupación que hay en la norteña ciudad, y que cada quien describe de acuerdo a sus intereses: el vernismo insiste desde hace tiempo en mostrar altos valores, con la idea de que el gobierno jorgista/kirchnerista luzca como el responsable de la debacle productiva.
A las dos partes les puede asistir parte de la razón, del mismo modo en que se hace dificultoso creerles, pero lo que es parte de la innegable realidad histórica es que Pico se vino a pique sobre todo en otra época, y no precisamente -o exclusivamente- en esta última década, sino cuando en los ‘90 se destruyó la economía que permitía la subsistencia de ciertas formas de industrialización: ese proceso deriva no sólo en problemas económicos y productivos sino en una particular conformación social, en la que no pocos sectores -víctimas antes que victimarios- terminando siendo cultores de la anomia.
Como intento de encontrar algún parche a ese problema, durante la semana que se fue el gobernador le hizo al ministro de Economía nacional Axel Kicilof el planteo de que la zona franca de Pico tenga los mismos beneficios de que gozan, por ejemplo en Tierra del Fuego: una propuesta que puede ser justa y atinada -y cuya real proyección se verá con el tiempo- pero que en el contexto actual hasta suena anacrónica.
También la obra del acueducto del Río Colorado hacia General Pico es un tema: se trataría del primer endeudamiento externo del gobierno nacional con un fin de este tipo, y la nueva atomósfera económica instala algunos interrogantes.
...y una de arena...
La Municipalidad de Santa Rosa resultó durante la semana que se fue protagonista -en algunos casos estelar, en otros secundaria- de tres problemáticas que atañen a la vida de los habitantes de la capital provincial, y que de un modo u otro requieren de la intervención de las autoridades.
En un contexto en el que los funcionarios a veces lucen excesivamente pasivos, o si aparecen lo hacen de modo inconveniente e inoportuno, quedó en evidencia la incapacidad de la comuna para ejercer controles certeros respecto del cableado en la ciudad, ya que -como denunció el presidente de la Cooperativa Popular de Electricidad, Oscar Nocetti- la empresa Cablevisión actuó a su antojo durante la semana que se fue, extendiendo su red como si la ciudad le perteneciera.
La situación no es totalmente endilgable a las actuales autoridades, puesto que esa falta de preparación del Estado para ejercer el control sobre los poderosos es un asunto de largo alcance, que involucra la falta de estructura, la ausencia de voluntad política durante largos años e incluso el acostumbramiento a que determinados sectores y personajes cuentan con privilegios.
En ese sentido, el Grupo Clarín es todo un ejemplo: si no ha tenido problemas en sortear impedimentos legales de suma importancia a nivel nacional, poco parecen asustarlo los fallos judiciales o las advertencias normativas que en nuestra ciudad le impiden procedimientos que de todos modos concreta, pasando por encima de legislaciones, autoridades y disposiciones.
Otra cuestión que estuvo en el tapete durante la semana que se fue es la referida a la necesidad de terrenos que tiene una importante porción de la ciudadanía, ante la pereza municipal -en comparación con la demanda real- para concretar loteos, más aun en una época especialmente activa en la materia, a partir de que el gobierno nacional decidió el impulso del Pro.Cre.Ar.
Después de presiones de diverso tipo la comuna salió en estos días a hacer la promesa de que habrá unos 600 nuevos lotes “en los próximos meses”, anuncio a medias que aunque carece de precisiones -que debieran conocerse más temprano que tarde- sirve por un lado para calmar las ansiedades de los demandantes, aunque al mismo tiempo estimula nuevas expectativas de que esos sueños se hagan realidad.
En ese escenario, un sector de los agentes inmobiliarios -representado esencialmente por Héctor Cerda- se ha mostrado especialmente activo para hacer lobby con el el objetivo de que el municipio incluya en el loteo una serie de terrenos alejados de la zona urbana, y que en principio no podrían ingresar en ese trámite.
Los funcionarios municipales, con razón, han advertido que la desesperación que puede haber en algunos sectores de la ciudad no justifica lotear incluso aquellos terrenos que no tienen las condiciones elementales ni los requerimientos básicos para ser habitados.
La visible maniobra de los inmobiliarios está movilizada esencialmente por su afán de concretar negocios, que es su legítimo objetivo, y parece chocar con la prudencia que debieran mostrar las autoridades (lo han hecho hasta el momento) para que un eventual loteo en lugar de una solución termine convirtiéndose en nuevos problemas porque -por ejemplo- faltan los servicios imprescindibles para vivir en el lugar.
Algunos de los presentes y participantes en el encuentro del viernes en el Concejo -beneficiarios del ProCreAr- les pareció estar asistiendo más a la promoción de un interés personal que a la puesta en debate de un asunto de interés público, con el debate que ello requiere y merece.
La tercera cuestión municipal que sacudió la semana fue la definitiva clausura del paso al Parque Don Tomás que ahora impide el ingreso desde (o el egreso hacia) la zona de los barrio El Faro, Las Camelias y Los Hornos.
Más allá de los argumentos utilizados por el municipio, que pueden resultar razonables y hasta contar con el acuerdo de una porción de la comunidad, hay aspectos que lo asemejan demasiado a un capricho del intendente Luis Larrañaga, que ya intentó concretar ese trámite un par de años atrás -ni bien había asumido- sin hablar con los directos involucrados, que pueden tanto ser beneficiados como perjudicados.
El Parque Don Tomás es, esencialmente, un sitio de recreación y esparcimiento y el comportamiento de una porción de los conductores a veces pone en riesgo esa característica, pero una de las preguntas es: si realmente se pretende impedir el tránsito de vehículos, ¿cómo es que se mantienen habilitados justamente los ingresos por los que ingresa la mayor cantidad de autos y motos?
La otra cuestión debiera ser elemental, sobre todo en un dirigente político a cargo de un municipio: no cuesta nada ponerse en contacto con los propios vecinos, con la idea de escucharlos e incluso de convencerlos.





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