Fue en la madrugada del domingo, entre las 6 y las 6,30, en la zona céntrica y sin lugar a dudas el cabo primero Pablo Vilches salvó su vida por milagro. Vilches corría detrás del hombre armado, que se frenó en seco, giró sobre sus pasos, le apoyó el arma en el pecho y gatilló dos veces un revólver calibre 22. Pero las balas no salieron.
Todo comenzó pasadas las 6 de la mañana cuando el llamado de un vecino –se supone que un remisero-, alertó al Comando Radioeléctrico de la presencia de un sospechoso armado que caminaba por las calles céntricas de la ciudad.
Un agente del Comando que se encontraba patrullando el centro observó al desconocido y lo quiso identificar. Pero cuando se acercó, el sospechoso emprendió la fuga, por lo que el uniformado solicitó apoyo de inmediato.
A los pocos segundos llegó a la zona un móvil de la Comisaría Primera ocupado por el cabo primero Pablo Vilches y el cabo Daniel Britos, quienes también ubicaron al sospechoso.
Vilches corrió detrás del joven armado y lo alcanzó cuando aquel llegó a la esquina de las calles 13 y 20, frente a la ochava de un conocido kiosco.
En ese momento fue que el desconocido se detuvo de improviso, giró sobre sus pasos, le apoyó un revólver en el pecho a Vilches y gatilló dos veces.
El cabo primero no tuvo tiempo ni de darse cuenta de la suerte que tuvo. Sin pensarlo, aplicó sus conocimientos de artes marciales y de un movimiento desarmó al atacante y de otro lo arrojó al piso y le dobló el brazo para impedirle cualquier movimiento, hasta que segundos después arribó el cabo Britos y le ayudó a esposarlo.
En el lugar se hizo presente personal de Criminalística y se secuestró un revólver calibre 22 con 5 balas martilladas, con los cinco plomos intactos.
Serán los especialistas los que deberán analizar ahora si se trató de proyectíles viejos o cuál fue la razón por la que las cápsulas no detonaron para permitir que salieran los plomos de la recámara.
El detenido, de apellido Alvarado, de 24 años, no tiene antecedentes penales. Apenas si una demora hace un mes por un incidente provocado cuando se encontraba con unas copas de más.
El joven, domiciliado en el barrio Ranqueles, quedó a disposición del fiscal Héctor Aberasturi, acusado de “abuso y portación de arma y atentado a la autoridad”. La formalización en su contra se producirá en la mañana del lunes.
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