Alertan por la falta de control médico en deportistas recreativos

Alertan por la falta de control médico en deportistas recreativos
Los médicos insisten: quienes practican deportes una o dos veces por semana deben prevenir riesgos cardiovasculares, incluso los más jóvenes y los niños.

El partido de fútbol del sábado por la tarde con los amigos es casi un clásico, aunque puede variar el día. Unos kilos de más son la excusa para salir a correr o hacer ejercicio con una amiga.

Sin embargo, aunque la actividad física es siempre recomendable, los deportistas recreativos -como los llaman los médicos- rara vez se hacen un chequeo preventivo previo que permita identificar algún factor de riesgo cardiovascular.

El descuido en algunos casos puede tener un desenlace fatal, ya que existe el riesgo de muerte súbita.

Por supuesto que tal final ocurre en situaciones extremas. Más frecuentemente suceden eventos vasculares que terminan lesionando el corazón y a la larga llevan a un infarto, o casos de hipertensión arterial desconocida que derivan en enfermedad coronaria o renal y discapacidad, detalló el cardiólogo Alejandro Saracco, del programa de Prevención Cardiovascular del Ministerio de Salud de la Provincia.

La prevención en el caso de los deportistas será el tema del que se ocuparán especialmente los más de 500 especialistas que se espera asistan a las XIV Jornadas Cuyanas de Cardiología que se realizarán este viernes y sábado en Mendoza.

Lucas Gutiérrez, presidente del comité organizador destacó que se trata de identificar en quienes hacen deporte de manera recreativa patologías de riesgo a través de estudios previos, como hipertensión arterial, síndrome metabólico o algún trastorno congénito. Sólo en casos extremos se llega a impedir el ejercicio; en general, aunque haya alguna patología, se puede realizar una actividad deportiva, condicionada a un seguimiento médico.

Diferentes exigencias

El riesgo de muerte súbita es de 1 cada 100 mil en deportistas recreativos, que los médicos distinguen como aquellos que realizan actividad física un par de veces por semana, con una participación competitiva por semana o que realizan la práctica deportiva por cuenta propia.

Una segunda categoría son los amateur o federados, que realizan algún deporte y están involucrados con algún club, asociación o federación. Y una tercera son los deportistas de élite, profesionales o de alto rendimiento, en cuyo caso se estima que el riesgo es de 1 cada 75 mil.

Gutiérrez explicó que esta diferencia está vinculada a la exigencia que se hace al organismo, que debe adaptarse a nuevas condiciones durante el ejercicio. “Ciertas circunstancias de la actividad deportiva pueden generar cambios biológicos y en el caso de los deportistas de élite se lleva al organismo a condiciones extremas”.

Sin embargo, quienes pueden presentar mayores dificultades son los que se ejercitan de manera recreativa, ya que las asociaciones, clubes o gimnasios exigen controles y certificados médicos; aunque el médico consultado destaca que en este sentido se ha logrado mayor conciencia en los últimos años.

Sin embargo, hay que remarcar que, a diferencia de los deportistas de alto rendimiento (que extreman los cuidados de su salud: descanso, dieta y peso corporal), los recreativos en general continúan a la par con su rutina, la que no siempre incluye hábitos saludables. En este contexto, el alcohol, el tabaquismo, el consumo excesivo de sal o el sobrepeso son contraproducentes, a lo que se suma que pueden desconocer que padecen alguna enfermedad, como la diabetes.

Adultos y niños

Los especialistas no dudan: los hombres mayores de 35 años son quienes más deben controlarse. Pero dado que la enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en la provincia, todos -incluso los niños- deben hacer los controles ya que pueden desconocerse patologías congénitas, que se manifiestan generalmente en la adolescencia.

Justamente, los jóvenes son los que menos controles se realizan ya que se consideran sanos, pero “nadie tiene un cheque en blanco, somos un organismo biológico en permanente cambio”, dice Gutiérrez. Y explica que “hay quienes dicen ‘yo no soy hipertenso’ pero se puede tener una reacción hipertensiva durante el ejercicio”. Respecto de este grupo, arriesgó que “no es que haya aumentado la prevalencia sino que los casos tienen más difusión”.

Una posibilidad es que la persona sufra pequeños infartos que dejan lesiones pero que no tienen mayores síntomas, por lo cual no lo relacionan con un problema cardiovascular. Saracco mencionó que “cuando aparece fatiga o falta de aire ya es tarde” y que pueden aparecer síntomas a nivel del sistema digestivo o gástrico que no son asociados al cuadro.

En cuanto a las franjas etarias, los segmentos que presentan mayor incidencia son los hombres de entre 40 y 55 años y las mujeres después de la menopausia.

Por eso, lo ideal es acudir a la consulta y realizar al menos un electrocardiograma y una ergometría, para saber cómo reacciona el cuerpo ante el esfuerzo. El médico evaluará allí la necesidad de realizar también un ecodoppler y, de acuerdo a los resultados, hará recomendaciones o estimará cada cuánto repetir los exámenes (una persona de 35 años sin riesgo puede hacerlo cada dos o tres años).

En el caso de los niños, se recomienda mayor asiduidad en las consultas con el pediatra.

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