Mientras la UCR avanza en un acuerdo con el denarvaísmo que lo dejaría sin socios en la idea de organizar un Frente Progresista, el GEN, Proyecto Sur y el Socialismo sellaron una alianza para las elecciones porteñas. La encrucijada del alfonsinismo
La UCR proclamó a su “candidato único” y sus socios “progresistas” festejaron por anticipado. Pronto la unidad del Partido se impuso por sobre los sueños de conformar un acuerdo con el GEN y el Socialismo, y aparecieron las opciones pragmáticas de la mano de una “adhesión” con Francisco De Narváez.
Allí, sus socios “de siempre” tiraron el ancla y trazaron la raya: “con De Narváez, no”, fue la consigna, repetida con algunos bemoles. El GEN viró más a la izquierda y consiguió una alianza con el Socialismo y con Proyecto Sur para disputar la Capital Federal, dejando a la UCR y a su pequeña tropa a la deriva con Silvana Giúdici a la cabeza.
Fue Proyecto Sur quien decidió “bajar el pulgar” a la participación de la UCR en el acuerdo. Ante la posibilidad de elegir, tanto el GEN como el Socialismo optaron por aliarse con el cineasta, en vistas a lo que puede terminar ocurriendo a nivel nacional.
“Hubo un intenso debate interno en Proyecto Sur, en determinado momento habían ofrecido la conformación de un frente progresista entre el GEN y el socialismo y la opción de que la UCR se sume con una colectora pero eso finalmente no prosperó”, dijo el diputado Roy Cortina a la agencia TELAM, graficando la negociación.
Luces de alarma se encienden en la UCR, al menos del lado alfonsinista, que ve cómo sus antiguos aliados encuentran coincidencias y concilian lo programático con lo pragmático de la mano de un acuerdo que tal vez corone su éxito con un golpe a la centroderecha de Macri en la capital del país.



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