Tras las recientes cancelaciones y demás problemas en los vuelos del aeropuerto Francisco Gabrielli de Mendoza, los aeropuertos de la provincia marcaron su estado de alerta por la situación y dieron a conocer una serie de reclamos y cuestiones no solucionadas en varias terminales aéreas, entre ellas las de Malargüe y San Rafael.
En este sentido, desde el gremio manifiestan la “necesidad de la creación de un nuevo organismo civil y estatal que preste los servicios de tránsito aéreo en la República Argentina, de acuerdo a lo estipulado en las reglamentaciones de la Organización Internacional de Aviación Civil”. Asimismo, se denuncia la “falta de inversión en equipamiento, falta de ingreso de personal, falta de perfeccionamiento y medidas arbitrarias por parte de la Dirección General de Control de Tránsito Aéreo de la Fuerza Aérea Argentina”.
Sobre la situación, se explicó que “ATE ANAC Región Cuyo se encuentra en asamblea y alerta por los problemas ocurridos desde el domingo y que a la fecha [por ayer] continúan”.
DETALLES
Desde 2011, la Fuerza Aérea interviene brindando servicio de tránsito aéreo y controlando todo lo que aterriza y se maneja en el aire.
El domingo se registraron algunos problemas en sistemas que complicaron a toda la región de Cuyo, incluidos los aeropuertos de Mendoza, San Rafael y Malargüe.
Los problemas repercutieron en la comunicación con los aviones, a los cuales no se les podía indicar que subieran o bajaran, por lo que éstos entraban en estado de “PANE”, lo que vulgarmente se dice “manejándose a ciegas”.
Ante esta situación, el operador de turno decidió cerrar los aeropuertos de incumbencia, ya que no veían los aviones en el radar y tampoco tenían comunicación. Si bien las aeronaves tienen una ruta, cuando hay que ascender o descender la “cortan” y, sin comunicación, la maniobra se torna peligrosa a pesar de los indicadores de proximidad.
Tras la mencionada decisión, la Fuerza Aérea reemplazó a los operadores y cambió las novedades, a pesar del riesgo que significaba operar de esa manera.
Se supo que el avión que debía llegar a San Rafael (desde Santa Rosa, La Pampa) tuvo que empezar el descenso sin comunicación con Control Mendoza (desde donde se va controlando el vuelo antes de llegar a las 30 millas anteriores al aeropuerto, que es donde el Santiago Germanó se encarga del descenso).
El avión avisó que, a 50 millas, antes de comenzar el descenso, no tenía comunicación con Mendoza. Esto hace que no se sepa cuáles son las condiciones de vuelo, mientras que la torre local no puede asumir el control por estar fuera de su rango.
Estos controles son más que importantes para la seguridad aérea y para no poner en riesgo la vida de las personas. Desde ATE ANAC, aseguran: “Advertimos esto porque no queremos que pase lo mismo que ocurrió en los trenes, no queremos una ‘tragedia de Once aérea’”.
PEDIDOS
Los pedidos plantean la necesidad de incorporar más equipamiento y más personal. “Tenemos turnos sobrecargados, en una torre donde tiene que haber ocho personas tenemos un solo operador”, reconocen, además de destacar problemas con “equipos viejos, pantallas que se apagan, radares que funcionan mal y que afectan el normal desempeño del aeropuerto, e impiden el control efectivo de la aeronave”.
Otra cuestión es la necesidad de que el personal se siga profesionalizando y pueda asistir a los cursos.
“Hicimos cuatro paros solicitando un nuevo organismo de aviación civil. Esto no es por plata ni por aumentos salariales, es por la seguridad aérea […] Desde la Fuerza Aérea salieron a decir que la medida del domingo era por cuestiones gremiales, cuando realmente estamos hablando de serios problemas técnicos”, indicaron.
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