El referente regional del Prodiaba, Hugo Delle Donne, en diálogo con 'BerissoCiudad en Radio'.
“Prodiaba es un programa de prevención, diagnóstico y tratamiento de la diabetes. Se basa en la ley 11.620 que entró en funcionamiento entre 1995 y 1996, la cual dice que todo aquel paciente con diagnóstico de diabetes y que no tenga obra social y un antecedente de vivir en la provincia de Buenos Aires desde dos años, tiene derecho a entrar en el Prodiaba”, comenzó.
“Éste, brinda a los pacientes insumos, como insulina, comprimidos, tiras reactivas, jeringas y agujas, además de brindar educación diabetológica”, informó.
Luego comentó que “esta semana estuvimos en Punta Indio dando charlas a la comunidad, hoy nos toca el municipio de Berisso y en los próximos días saldremos a Brandsen y Cañuelas para informar sobre nuestro programa”.
“La OMS define a la diabetes como una epidemia silenciosa, cada vez hay más pacientes. Es una enfermedad metabólica crónica y no tiene cura. Pero no es lo mismo ser diabético en ésta época que en las anteriores, porque hoy en día contamos con una serie de medicación y el gran desafío que son las tiras reactivas para hacer el control de glucemia”, celebró Delle Donne.
Y previno: “el diabético es un paciente que puede debutar a los 8 años o a los 50, en estos últimos tiempos hay muchos más pacientes diabéticos que antes, por dos temas: al disminuir la mortalidad infantil y al envejecer la población a una edad cercana a los 80 años, los pacientes diagnosticados a los 50, convivirán con la enfermedad durante 30 años, como mínimo”.
Después de ello, pasó a mencionar que “los síntomas pueden ser hacer pis a cualquier hora del día o de la noche, ese exceso de orina lo lleva a tener mucha sed y por ende baja de peso. Esos son los tres síntomas cardinales con los que debuta un paciente diabético”.
“El diabético no tiene producción de insulina o produce escasa y eso lleva a mucho exceso de azúcar en la sangre, llamado hiperglucemia”, indicó.
Tras esto, enumeró que “hay dos grandes clases de diabéticos: el tipo 1, que es el adolescente, el chico al que la insulina le regula el azúcar en sangre y debido a una causa inmunológica el páncreas le queda fuera de servicio. Son pacientes que van a necesitar de por vida insulina. Por esta razón, Prodiaba trata de estar cerca de estos pacientes. Luego está el diabético tipo 2, el obeso y sedentario”.
“Los pilares del tratamiento de la diabetes, sea de tipo 1 ó 2, son ejercicios y buena alimentación. Por eso es fundamental estar siempre con un nutricionista o un profesor de educación física. Caminar media hora por día es suficiente para evitar en los adultos la posibilidad de tener diabetes tipo 2”, aconsejó el referente regional de Prodiaba.
Y añadió que “los controles médicos son esenciales, si el diabético no concurre a ellos en 20 ó 30 años puede tener complicaciones. La primera causa de ceguera no traumática y el 50% de las amputaciones, no sólo en nuestro país, son producto de la diabetes”.
“Esta enfermedad tiene una serie de complicaciones crónicas muy temibles, entre ellas la ceguera y el pie diabético que es cuando el exceso de azúcar se va depositando en las pequeñas venitas del cuerpo y trae dificultades en el caminar hasta las peores consecuencias”, alertó.
Se le preguntó al entrevistado cuales eran las estadísticas nacionales y regionales a lo que respondió: “en el país hay más de 2,5 millones de diabéticos. En 1996 había un 5 %, hoy estamos en el 8 % de pacientes. Este dato es muy temible porque ser un diabético conlleva al Estado a numerosos trastornos, desde jubilaciones tempranas a incapacidades”.
“En la región sanitaria tenemos datos de que hay más de 80 mil pacientes. Desde diciembre, el Ministerio de Salud a través de la Dirección de Patologías Prevalentes puso en marcha un programa Excel para nominalizar a los pacientes. Y según los resultados estamos casi duplicando a los pacientes de hace 4 ó 5 años”, advirtió.
A continuación, la directora de Salud Graciela Matkovic aportó que “la diabetes tiene que ver con lo biológico y lo hereditario pero también con los estilos de vida. Además de las complicaciones mencionadas, el diabético tiene un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares en el corto plazo”.
“Cuando a uno, a través de un análisis le comunican que tiene alto el azúcar, no debe dejarlo pasar, sino tomar conciencia de que hay una situación de riesgo y ahondar en ello. Asumir la enfermedad es cambiar el estilo de vida, no resignarse a la primera amputación y el problema renal”, agregó.
Asimismo, Delle Donne definió la problemática: “ser diabético es tener una mochila y hay que saber llevarla de la mejor manera posible. Se puede evitar complicaciones y ante cualquier duda se debe consultar. Y detrás de todo debe haber una familia que contenga y ayude al paciente”.
“El próximo trabajo será con la gente de las cooperativas, porque entendemos que es una población importante en número”, anunció Matkovic y aclaró que “todas las Unidades Sanitarias trabajan con el tema diabetes, en mayor o menor medida”.
Para finalizar, contó: “nosotros vemos que los que llegan a la atención sanitaria en general son menores de dos años, las mujeres en época reproductiva, especialmente en sus embarazos, mucho después los jóvenes y la gente en etapa laboral. Generalmente la llegada es tarde y negándose los síntomas que vienen ocurriendo”.
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