Alemanes no quieren ayudar a Grecia, pero temen por el euro

La crisis griega complica a los alemanes. Les molesta rescatar a un país que mintió en sus balances de cuentas públicas pero también saben que sería peor que caiga en default
La sensación que recorre las calles de la ciudad alemana de Frankfurt, la capital financiera de la Unión Europea (UE), es ambigua: por un lado, los frankfurterianos quieren ayudar a Grecia para saldar sus problemas ocasionados por la crisis financiera que atraviesa ese país. Pero por otra parte reconocen que es injusto que la nación helénica reciba ayuda luego de la supuesta fragua de números, mentiras en sus cuentas públicas y un nivel de gasto que, según considera, fue exagerado.

Así lo pudo constatar El Cronista a través de una recorrida por las calles de esta ciudad.

"Grecia es parte de la UE, y todos los países se deberían prestar ayuda entre sí. Por eso son una comunidad", sostiene Peter, que trabaja de mozo en uno de los restaurants más caros de este centro financiero. Pero agrega: "no es bueno que hayan mentido (con respecto a los supuestos balances falsos que presentó la administración de ese país); los números tienen que ser sinceros".

Como dicen en esta parte del mundo, Frankfurt es dinero. Aquí tienen una filial los principales bancos del mundo y el Banco Central Europeo. El sector financiero marca el pulso del día y hasta de la noche. Se nota cuando los ejecutivos de los bancos abandonan sus puestos de trabajo, muchas veces pasadas las 18:30, y van a los bares a compartir una cerveza.

"Como parte de esta nación, creo que no hay que ayudar a Grecia. No me parece bien que nuestros jubilados, que estuvieron aportando fondos para tener un buen retiro quizás durante 60 años, deban ahora someterse a un nivel de vida inferior porque un país no hizo bien las cosas", sostiene un ejecutivo de primera línea aunque más adelante considera conveniente que "Grecia no entre en una crisis mayor".

Esa opinión la comparten, con puntos y comas, todos los ejecutivos consultados por El Cronista en estas tierras.

En el centro financiero de Europa muchos no saben de qué se trata la crisis griega si bien es portada de los diarios casi todos los días. Para algunos más familiarizados, como Thilo, el problema de Grecia es un gran ejemplo de cómo "los pobres tienen que pagar por los errores de los ricos", en referencia a que las equivocaciones del gobierno helénico deben ahora ser afrontadas por trabajadores de ese país sometidos a una política de ajuste fiscal.

Hans, menos escéptico, cree que "Grecia se va a salvar por su propia cuenta con las políticas de ajuste que está aplicando".

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