Iván Alejandro Fontán reconoció haber arrojado una bengala

Trasladado en un avión de la policía desde Bahía Blanca hasta La Plata, el joven whitense declaró ayer ante la fiscal Virginia Bravo. Un mensaje de texto y el testimonio de algunos amigos lo habrían comprometido seriamente.
El joven whitense Iván Alejandro Fontán (26), acusado de arrojar la bengala que provocó heridas mortales a Miguel Ramírez (32), en un recital del grupo de rock La Renga, quedó ayer detenido bajo el cargo de homicidio simple con dolo eventual, mientras el juez de Garantías subrogante, Juan Pablo Masi, citó entre otros elementos de cargo en su contra, un mensaje de texto y el video de una cámara de seguridad.

Fontán, quien fuera trasladado en la mañana de la víspera desde nuestra ciudad hacia la capital provincial, en un avión de la policía bonaerense, prestó declaración ante la fiscal Virginia Bravo, asesorado por el abogado bahiense Gustavo Avellaneda, y reconoció haber arrojado una bengala durante el show desarrollado el sábado 30 de abril en el autódromo Roberto Mouras, aunque no pudo confirmar si fue la que impactó en la víctima.

La titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 7 de La Plata, fue quien pidió la conversión de la aprehensión de Fontán en detención, medida que luego fue adoptada por el magistrado.

El doctor Masi, quien reemplaza transitoriamente a su colega César Melazo, a cargo de la causa, dijo a la prensa que "son más que suficientes" las pruebas "para dictar la detención" del sospechoso.

"Se han valorado mensajes de texto que mandó el imputado a uno de los encargados de la organización del recital", expresó el juez y afirmó que "no lo dice claramente, pero de la lectura surge y abastece el grado de sospecha necesario para, en principio, detenerlo, junto a otras pruebas obtenidas en la causa".

El magistrado mencionó, en ese sentido, que "hay un video de las cámaras de seguridad y diversos testimonios que acreditan la situación".

Masi señaló que Fontán "tendría relación con el organizador (del grupo de rock) por ser fan de la banda. No era dependiente de la banda ni de la empresa organizadora".

"La organización del recital aportó datos y se fue hilvanando la investigación", sostuvo.

El juez citó un mensaje de texto "enviado por Fontán a un amigo de la organización de la banda (Sergio Púcaro), que hacía mención a lo sucedido dentro del autódromo. El abogado Augusto Imperiale, de la productora Chacal S.A., organizadora del evento, lo presentó inmediatamente ante la justicia.

Prueba clave.

También hizo alusión el magistrado a otro elemento probatorio de sumo interés: la declaración de Nicolás Joaquín Discioscia, amigo de Iván y presente en el recital.

Discioscia, quien también vive en Ingeniero White, contó --según informó la agencia de noticias DyN-- que el día en que ocurrieron los hechos, "faltaba media hora para el recital de La Renga y se encontró con unos amigos".

"Iván tenía algo en las manos, como un tubo, de unos 30 centímetros. Lo escucho discutir con Mario Gobbi (otro amigo) y que le decía a Iván: 'no la tires'. Y forcejearon", declaró el testigo.

"En ese momento faltaban cinco minutos para que empiece el show y la arroja", relató el amigo de Fontán en su testimonio.

Discioscia agregó que, cuando regresaban en auto a Bahía Blanca --en el Fiat Uno del acusado--, Fontán le dijo: "me mandé una c..., tiré la bengala, salió para donde estaba la gente".

El juez Melazo, por su parte, había expresado por la mañana que Fontán admitió haber arrojado la bengala, pero lo hizo ante efectivos policiales que lo detuvieron en su casa de Lautaro 3192, en White.

"Extraoficialmente, hubo una aceptación por parte de esta persona en el momento de su aprehensión y en otros momentos de que se está haciendo cargo", manifestó el magistrado.

Consultado respecto de si Fontán admitió ante los agentes policiales haber arrojado la bengala que provocó la muerte de Ramírez, respondió: "exacto. Por eso, (el sospechoso) aporta la remera roja con la que fue al recital".

Además de esa prenda, durante el allanamiento se incautaron la entrada al espectáculo, con una inscripción de "invitado" y otra remera negra, con una ángel gris con un fondo rojo y la leyenda Led Zeppelin, además del celular Samsung del imputado.

Mientras tanto, ayer fueron inhumados, en el cementerio Jardín de Paz, de la localidad bonaerense de José C. Paz, los restos de Ramírez, quien falleció el lunes, tras permanecer nueve días internado en el Hospital Melchor Romero, de La Plata.

Hugo Ramírez, padre de la víctima, pidió durante la ceremonia "terminar con las bengalas", mientras la madre reclamó que "se terminen las muertes" y se mostró solidaria con las "madres de Cromagnon", en alusión a la tragedia registrada en el boliche de Once, que terminó con la vida de 194 personas.

El proyectil le ingresó a Ramírez por la zona cervical, fracturando el maxilar inferior derecho y la primera costilla.

"Irresponsable, no asesino"

Anoche, al término de la indagatoria, el abogado Gustavo Avellaneda expresó públicamente que su defendido declaró haber arrojado una bengala durante el espectáculo en La Plata, aunque no supo confirmar si fue la que terminó con la vida de Miguel Ramírez.

"La trae de Bahía Blanca, la consigue hace un tiempo, porque es asiduo concurrente a los recitales de La Renga. Fue en el coche con dos amigos más", ratificó Avellaneda.

"Llegado el momento del comienzo del recital, decide arrojarla, con la mala suerte de que, por un defecto propio de la bengala, apunta hacia arriba y sale para un costado", amplió.

Admitió que hubo una discusión con sus amigos, pero no para que no la disparara, sino "por el momento de tirarla".

También dijo que "son verdad" los mensajes de texto, porque "salieron de su celular", a excepción de uno, que escuchó en los medios, que decía "'no digan nada que yo tiré'"; ese no existe".

Respecto de los comentarios en el auto, a la vuelta, confesó que hizo alusión a "'la macana que me mandé', pero sin saber que había pasado nada, porque el recital siguió".

Sostuvo el letrado que "la primera persona que se entera de esto es un amigo de Iván, que es parte de la banda de La Ricchieri, que estuvo de soporte en el recital. Se comunicó directamente con él, convencido de que fue quien ocasionó el daño al señor Ramírez, aunque no puede aseverarlo, porque no ve dónde cae la bengala".

De todas maneras, Avellaneda aseguró que él "no tuvo intención de dañar a nadie" y que "de la causa surge que puede haber dos bengalas. Hay declaraciones de testigos que ven tirar bengalas de otro lugar".

Sobre la figura legal, cuestionó que "técnicamente entendemos que no hubo dolo, no hubo intención de hacer daño. Hubo un defecto técnico grosero de la bengala".

En ese sentido, afirmó que su parte va a atacar, por un lado, que no fue su bengala la mortal y, paralelamente, que el lanzamiento del artefacto no fue intencional.

Finalmente, reconoció Avellaneda que "evidentemente" hubo fallas en los controles y que "hay un montón de situaciones prohibidas que, evidentemente, en los recitales de La Renga están permitidas. Iván Fontán puede ser un irresponsable, pero no un asesino".

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