Después del emocionante partido ante Unión. La expectativa creciente en la ciudad y el país, al influjo de un 3 a 3 que mantuvo a muchos en vilo. Y el dilema de mantener el equipo que ganó en Córdoba o la formación que provocó el vuelco el lunes.
por Vito Amalfitano
Una imagen y un sonido de la tarde del lunes que me cuenta el colega y compañero de trabajo Daniel Della Torre. Internados en el hospital Español que se olvidan por un rato de sus problemas de salud y gritan goles de Aldosivi y se ponen nerviosos, no por su situación particular, sino por el devenir de un partido emocionante y cambiante ante Unión que se juega a algo más de un par de kilómetros de allí, en el estadio del Mundial José María Minella.
Varias imágenes multiplicadas en televisores frente a sillones y mesas familiares en todo el país, en una tarde de lunes feriado, pendientes de un encuentro de un equipo de Mar del Plata que va de gol a gol. Un doble valor que nunca terminamos de dimensionar: el del Fútbol para Todos, con el deporte más popular en todos los hogares, gratis; y el de tener un equipo de la ciudad por fin en el fútbol grande de Argentina.
Una imagen y varios sonidos de la tarde del martes. La multitudinaria marcha por la Verdad, Memoria y Justicia en las calles de Mar del Plata a 39 años del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976. Y en medio de los cánticos, del "no nos han vencido" y las banderas del reconocimiento a Néstor y Cristina Kirchner por el castigo que por fin les llegó en este tiempo a los principales artífices del genocidio, las preguntas que me llegan por Aldosivi, si el verdadero equipo es el del primer tiempo o el del segundo, si tiene que seguir Sand o qué va a pasar cuando vuelva Vildozo, si tiene que continuar Capurro de titular o arrancar con Lagos, como en el segundo tiempo del lunes...
Podría parecer una banalidad en medio de algo tan importante como esta marcha. También durante el padecimiento de aquellos enfermos. Y hasta en el transcurrir de la tarde de una mesa familiar en feriado en cualquier rincón del país. Pero el fútbol es parte de nuestra cultura y Aldosivi logró meterse en la consideración grande de esa cotidianeidad de los argentinos, que viven hablando de este juego, en cualquier circunstancia y lugar. Y particularmente este partido generó una expectativa creciente en la medida que fue transcurriendo, en los llamados, las redes sociales, la radio y la tele. Más allá, claro, de los cambios de ánimo que se vivieron en la propia cancha, pasando del sufrimiento -futbolero, claro- a los festejos eufóricos y gritos de desahogo, y a la desazón posterior por el empate de Malcorra... Justo de Malcorra. Es de esperar, después de este gran espectáculo que se vio en el Minella en la noche del lunes, con del 3 a 3 final, que esas vivencias en la cancha sean aun más masivas, que se multipliquen, y que esa expectativa, en Mar del Plata, se traduzca en concurrencias aun mayores, más allá de los que siempre acompañan a Aldosivi, que son muchos y cada vez más.
Los enfermos que se recuperan no podrán estar y seguirán pegados a la radio o la tele, los que están lejos de Mar del Plata en el living familiar tampoco, pero los futboleros de la ciudad que preguntan en los bares y en la oficina por Aldosivi, o siguen sus partidos de diferente forma, que se acerquen mucho más a la cancha para formar parte de este momento histórico para el deporte de la ciudad.
En busca del mejor Aldosivi
En cuanto a algunas de aquellas preguntas, después de Unión y antes de Arsenal en Sarandí (el lunes a las 18.10), el dilema será saber si el técnico Fernando Quiroz se decidirá por el equipo que dio vuelta el partido de local ante Unión en el segundo tiempo o por la formación que le ganó a Belgrano de visitante en la fecha anterior.
Es decir, si irá a Sarandí con tres volantes centrales y Lugüercio, como en el Kempes y el propio primer tiempo ante Unión, o con Diego Lagos u otro volante de más juego en lugar de Galván u otro de los mediocampistas centrales, como en el complemento ante el equipo santafesino.
Como el partido es de visitante, quizá la primera alternativa arranca con más posibilidades, lo que no sería otra cosa que repetir el mismo equipo inicial de los últimos dos partidos. Pero ahí el intríngulis a resolver por el entrenador es de qué manera la pelota le llega de manera más fluida a los dos delanteros, que están rindiendo muy bien en Aldosivi. En definitiva, de qué manera explotarlos mejor sin demasiados o casi ningún generador de juego teórico por detrás.
Lo bueno es que otros dilemas ya son mejores para el entrenador. Más allá de que la suma de resultados todavía no es óptima, las respuestas individuales levantan y si hace tres semanas parecía que, por ejemplo, había que apurar la vuelta de Angel Vildozo, para tener más "poder de fuego", ahora hasta se puede pensar en no arriesgarlo hasta que esté 100% en lo físico y futbolístico (más allá de los dos goles en reserva del lunes pasado) porque José Sand, convirtiendo o no, demuestra su utilidad para el equipo. "Pepe" fue pivot y socio de todos en la búsqueda ofensiva de Aldosivi del lunes y tuvo una participación de calidad en el gol de Lugüercio. Todo esto para acompañar la consolidación de Roger Martínez como uno de los jugadores más desequilibrantes, no ya de Aldosivi, sino de todo el campeonato de primera división del fútbol argentino.
Hasta hace un tiempo se hablaba de la falta de gol de Aldosivi. Ahora se discute cómo explotar aun mejor a los rendidores atacantes del equipo, cómo aprovechar más lo que genera Roger, y cómo apuntalarlos con un equipo tan sólido y corto como llegó a mostrarse en varios pasajes del partido en Córdoba ante Belgrano.
Las preguntas y las respuestas sobre Aldosivi están en boca de propios y extraños. Un gran partido fue nuevo disparador para lo que ya conmueve los cimientos del deporte de Mar del Plata. Y la bronca y la desazón de los hinchas en la cancha por lo que se escapó el lunes es también un síntoma halagüeño de ya sentirse verdaderamente de primera. Ya no conforma haber llegado, sienten ya que Aldosivi puede ir por más.



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