El bloque oficialista y sus socios habían votado en contra del aumento y a favor de los controles. Todas las especulaciones apuntaban a un veto del Intendente.
Es una audaz movida de ajedrez que incluye en el paquete de las victorias a un concejal combativo que más de una vez le generó urticarias en la gestión. Eseverri (José), en un año en el que apenas el movimiento de un dedo tiene altas implicancias políticas, deposita en su gestión el hito de aumentar por primera vez en la historia la alícuota del Impuesto a la Piedra. Legitimando a través de la promulgación de la ordenanza, una avanzada del Concejo Deliberante que en el año que pasó -con el cambio saludable de la relación de fuerzas- ha producido un par de episodios de importancia institucional. Aunque José, Eseverri, se queje de que la oposición lo ubica al borde del veto todo el tiempo, esta decisión lo coloca otra vez adelante: contraría la percepción generalizada de que no se enfrentaría con el poder cementero y vetaría el aumento que implicará entre diez y doce millones de pesos más para la ciudad.
La ordenanza fue aprobada a fines de diciembre y ratificada a principios de enero en una sesión extraordinaria del Concejo Deliberante. Mañana lunes el Intendente le pondrá la rúbrica a la promulgación. Y en marzo los bolsillos municipales comenzarán a morder con mayor voracidad las cajas fuertes de las grandes cementeras.
Pero la historia es larga. E implica a un concejal que tiene tanta solidez discursiva e investigativa como debilidad política: Gustavo Alvarez.
El monobloque del Partido Intransigente propuso, en junio del año pasado, formar una comisión especial en el Concejo Deliberante para analizar la Tasa por Explotación de Canteras. Cansado ya de exponer sus dudas en cuanto a lo que las empresas juraban en su declaración de volúmenes extraídos y lo que realmente salía de la boca de la tierra. La comisión trabajó seis meses, tuvo duras críticas -hubo quienes hasta lo acusaron de ser funcional a los que no querían el aumento del impuesto- y finalmente salió con dictamen y tres proyectos de ordenanza de Alvarez. Lo más importante: un nuevo y estricto sistema de controles y el aumento de la alícuota del 2 al 3%. Es decir, un 50%. Es decir, una audacia que el oficialismo no estaba dispuesto a acompañar. El mismo Eseverri, José, dijo a este diario que apoyaría la profundización de los controles pero los aumentos... ay los aumentos. Veía la acechanza de la Justicia, el criadero de pollos de Roque Pérez que dejó de pagar y otros ejemplos que privaron a municipios de la recaudación mientras rodaban los cansinos tiempos de la Justicia.
De hecho, el bloque oficialista en el Concejo Deliberante aprobó los controles y rechazó el aumento. Que avanzó gracias a la preponderancia opositora. El veto era un canto anticipado.
Sin supuesto de
confiscatoriedad
Sin embargo, una sensación térmica cercana a los 40 grados en el tórrido enero olavarriense, en el que si algo quema es el cemento, dejó fríos los análisis y abrió la decisión de promulgar la ordenanza que aumenta, por primera vez en la historia, la alícuota del impuesto a la piedra. Con el prólogo de un año récord en extracción de piedra. Redondo.
"El bloque (oficialista en el Concejo) votó en contra del aumento planteando las mismas dudas legales que teníamos", dijo el Intendente. Que mantiene muchas dudas legales. Pero confía en su fortaleza política y en el contexto que le toca.
"Al no modificarse ni el hecho ni la base imponible, decido promulgarla. No habría ningún lugar para que se diera un supuesto de confiscatoriedad, que es la pata para acceder a la justicia", aseguró.
Hasta ahora las empresas no han mostrado reticencias. Y Eseverri -José- tiene mecanismos políticos en las más altas cumbres como para saber de las intenciones cementeras. No es gratuito que aún con dudas decida llevar adelante la avanzada parlamentaria.
Sí decidió vetar la distribución de los nuevos recursos. Y en este punto fue claro, en el mismo rumbo de las argumentaciones consuetudinarias de Julio Chango Alem: "a las facultades nuestras las vamos a defender. Una vez votado el presupuesto, quedan cerradas las iniciativas del Concejo, lo dice la Ley Orgánica, no es un invento nuestro". En palabras de Chango, "no hay que manejarle la plata al Intendente".
"Hoy tenemos un coeficiente que demuestra que estamos poniendo más plata en las sierras que la que las localidades vuelcan en las arcas municipales. Con el sostenimiento de los servicios, no más. Hay gastos corrientes que parecen que no existen para los vecinos y los concejales", azuzó. La idea de los concejales era que el 33 % de la tasa de explotación de canteras fuera para las localidades. Pero José (Eseverri) antepone un argumento que va a alergizar relaciones: "per capita, en cada vecino de las localidades se gasta un 10 o un 15 % por encima que en el vecino de la planta urbana". Además "hoy las canteras ya no están más en el límite histórico de las localidades; un 98 % de las caleras de caliza de Cemento Avellaneda y Loma Negra están más cerca de Santa Luisa". Un 33 % para las localidades serranas le parece "discriminatorio: a Hinojo no va porque no tiene sierras..."
El Intendente rescató que "ahora las empresas van a tener que pagar un 50% más de impuestos y la ciudad va a contar con más recursos" pero "quiero ser muy claro en esto: yo he defendido que el impuesto a la piedra no puede subsidiar el gasto corriente del Municipio". Y en este punto el dardo fue directamente a las bancas que ocupan Sergio Milesi y Marcelo Urlézaga. "No se puede subsidiar el barrido y la limpieza", recalcó.
Aunque tampoco acepta el proyecto de Gustavo Alvarez de distribuir un porcentaje en educación, la idea le parece menos rechazable. "Estamos pensando en algo muy vinculado con el desarrollo del conocimiento, que podríamos hacerlo con estos recursos. Se trata de un parque que alimente la innovación científico tecnológica, tendiente a diversificar nuestro esquema productivo en el universo de los agroalimentos".
35 millones
La relación amor-rechazo por la que ha transitado el camino político de Eseverri (José) y Gustavo Alvarez siempre termina en algún tipo de guiño por parte del Intendente. "Hay que reconocer en Gustavo la iniciativa", dijo, sabiendo a las claras que se trata de un triunfo político de un concejal solitario y de su propia vidriera al exhibir la audacia de promulgar una ordenanza supuestamente con riesgos.
"A la situación de Tandil -justamente el ejemplo que fortaleció la propuesta de Alvarez- la vimos con preocupación y es un tema que no está cerrado. Está abierta la inconstitucionalidad", puso paños fríos José. Eseverri.
Pero "nos sentimos políticamente fortalecidos para asumir el riesgo. Es una señal para la economía y de lo que significa hoy el medio ambiente. Pero hay que ser muy cuidadosos. La inversión minera tiene que tener previsibilidad, no se puede cambiar todos los días la alícuota".
Pero "es la primera vez" en la historia que se concreta. "Es una decisión importantísima". Que implicará para la ciudad 11.800.000 pesos más según Alvarez y 10 millones según el Intendente. "El año pasado fue récord en producción de canteras. Salieron más de once millones de toneladas". Eso implicó 25 millones de pesos para el Municipio. Que serán por lo menos 35 este año. Un año que no es cualquiera: será el de la mayor disputa política de los últimos años en la ciudad. Y cada uno afila sus herramientas.

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