Los alcahuetes de siempre dijeron presente en la cena de Kraiselburd

La dirigencia política de La Plata y la provincia volvieron a sentarse a la mesa ante el llamado del dueño del diario El Día, Raúl Kraiselburd, quien usufructúa en beneficio propio con una Fundación inexistente signada de irregularidades. Recaudan millones y lo usan como pantalla en su vínculo con instituciones de prestigio en la ciudad.

Con la presencia de figuras de peso político, se desarrolló la tradicional ceremonia de la Fundación Florencio Pérez que preside el millonario empresario dueño del grupo periodístico El Día, Raúl Kraiselburd.

En el marco de la ceremonia, y como no podía ser de otra manera, el empresario que se encuentra investigado judicialmente por haber apañado el golpes de estado y haber sido funcional a la dictadura, le cedió la palabra al intendente Pablo Bruera, quien agradeció a los asistentes haber estado “presentes” en “las malas”, al referirse a la trágica inundación del año pasado.

En su discurso, Bruera recordó la noche del 2 de abril del 2013, cuando media ciudad quedaba sepultada bajo el agua y él se encontraba vacacionando en las paradisíacas playas de Brasil.

En ese marco, dijo que “la Ciudad ya trabaja en un plan hidráulico por 1.973 millones de pesos con aportes del gobierno de Provincia, financiado por el Gobierno nacional”, y aseguró que se trata de una “obra histórica para dar respuestas a los nuevos problemas climáticos que vive la Región. El Municipio aporta, además, en obras hidráulicas 120 millones de pesos”.

En tanto, el gobernador de la Provincia, Daniel Scioli, expresó en su discurso que el narcotráfico es “un problema de seguridad pública, de seguridad ciudadana”, pero que el del adicto, en cambio, es un problema de “salud pública, una enfermedad, y hay que abordarlo como tal”.

En ese contexto valoró el aporte que supuestamente realiza la Fundación por los adictos a las drogas, y sostuvo que “la ciudad de La Plata es merecedora de dar una muestra ejemplar de convivencia democrática, de madurez y compromiso contra este flagelo que hoy es tema central, el del narcotráfico”.

En la cena organizada por la Fundación de la familia Kraiselburd se recaudó más de un millón y medio de pesos para el Hospital de Niños “Sor María Ludovica”, que adquirirá con ese monto -según se anunció- el equipamiento médico para diversas áreas.

Pero lo que no se dijo fue que la misma Fundación se encuentra siendo investigada por la justicia a raíz de los dudosos números que maneja y oculta gracias al poder mediático del grupo El Día. Esta firma no existe físicamente y sólo es utilizada como sello de diversos eventos que se desarrollan en conjunto con el municipio y el estado provincial.

Un ejemplo claro de los negociados que imparte Kraiselburd es el que mantiene con el Bingo platense que administra la empresa Codere, en sociedad con la Fundación Florencio Pérez, gracias a un oscuro pacto firmado con el gobierno bonaerense y que incluiría según informó el Diario Hoy, el pago de coimas por 25 millones de dólares, para la renovación automática de licencias y la ampliación de máquinas traga monedas, que son la principal fuente de ingreso del Bingo local.

Una investigación realizada por este medio en 2009, demostró que dicha Fundación tiene el fin social de ayudar a los drogodependientes en su recuperación, algo que desde que se creó –hace ya más de 20 años- no ha hecho, al punto tal que físicamente ni siquiera tiene declarado un centro de ayuda y recuperación.

Aun así, el apoyo político y el dinero del Bingo que recibe anualmente gracias a acuerdo político económico con la provincia y el municipio (0,5% de la recaudación bruta que produzca el bingo y 0,39 de lo producido por las tragamonedas) sigue llegando al domicilio legal, el cual paradójicamente funciona en las oficinas del matutino platense, Diagonal 80 N° 847.

A modo de ejemplo es bueno recordar que según informó Codere, el bingo platense le reporta 200 millones de pesos (U$S 53.972.657) de ingresos y ganancias por 70 millones de pesos (U$S 18.890.430) por año.

Es decir que la Fundación Florencio Pérez cosechó un promedio de 3,5 millones de pesos por año, los cuales son ostentados de manera impune por la familia Kraiselburd, que sigue manteniendo su poder gracias a los alcahuetes de siempre.

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