Albornoz sumó otra condena a prisión perpetua

El Tribunal Oral Federal encontró al policía (r) responsable de homicidio agravado por alevosía contra Margarita Weiss y Juan Carlos Aguirre . "El Tuerto" seguirá cumpliendo prisión domiciliaria, pero con custodia de agentes de la Policía Federal

El 12 de julio de 1976 Margarita Susana Azize Weiss (25 años) caminaba por calle Las Piedras al 700 empujando el cochecito en el que llevaba a su hija Mariana (de nueve meses). A metros de su casa, fue acribillada por miembros de fuerzas de seguridad, según testigos. A 35 años de ese episodio, Mariana presenció ayer cómo la Justicia condenó como responsable del homicidio de su madre y de su compañero de militancia en Montoneros, Juan Carlos Aguirre (estaba en la casa de Weiss y su cuerpo fue identificado en 2009, tras ser hallado en el Cementerio del Norte)al policía (r) Roberto Heriberto "El Tuerto" Albornoz.

Tras cuatro jornadas de debate, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF) sentenció a prisión perpetua a una de las figuras emblemáticas de la represión en Tucumán y ex jefe de la D2 (Inteligencia).

El fallo

Los jueces Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Jaime Díaz Gavier consideraron que Albornoz fue el autor mediato penalmente responsable de los delitos de homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más partícipes, y de violación de domicilio. Complementariamente, los magistrados calificaron los delitos como de lesa humanidad e incluyeron la destitución de Albornoz de la Policía provincial (se hará efectiva una vez que la sentencia quede firme). De esta manera, el TOF hizo lugar a dos de los tres delitos principales que se le imputaban (sólo faltó la privación ilegítima de la libertad de Aguirre).

En tanto, Albornoz seguirá gozando de prisión domiciliaria, aunque con custodia de la Policía Federal. Sucede que los jueces decidieron diferir el pronunciamiento sobre la forma de cumplimiento de la condena para cuando alguna de las condenas que ya pesan contra él queden firme. El fiscal Leopoldo Peralta Palma había requerido que fuera trasladado inmediatamente a una cárcel común (Penal de Villa Urquiza).

Una jornada breve

El día había comenzado cerca de las 10 con una nueva negativa por parte de Albornoz de hablar. "No me encuentro con ánimo como para hacer uso de la palabra", desechó desde el estrado y volvió con sus abogados Ciro Lo Pinto y Edgardo Bertini. Antes, al inicio de las audiencias, también había preferido mantenerse sin dar su versión de los hechos. "No tengo que declarar porque no he cometido ese delito. Me entero en este acto (de la acusación). Soy un perseguido, un chivo expiatorio", había manifestado.

La audiencia se reabrió a la 13 y allí se brindó el veredicto. Las palabras del secretario del TOF, Mariano García Zavalía, quien leyó el fallo, fueron seguidas en absoluto silencio por el público. La condena fue celebrada con lágrimas y abrazos por los familiares de las víctimas y miembros de organismos de Derechos Humanos. Los asistentes despidieron de la sala a Albornoz -que estaba fuertemente custodiado- al grito de "¡Asesino!" y "¡Cobarde!". El condenado se mantuvo inmutable.

Familiares y amigos de desaparecidos durante la última dictadura militar colmaron la sala de pañuelos blancos y de carteles con los rostros de las víctimas y con el clamor de cárcel común.

La Fiscalía, conforme

El fiscal se mostró satisfecho con la condena. "Conseguir una más es importante, así no hayan llegado Bussi y Menéndez, se trata de esclarecer dos hechos más. No podemos devolverle la vida a las víctima, pero sí la verdad a los familiares", aseveró. Luego, insistió en que a los represores condenados les corresponde estar alojados en cárceles comunes y que los crímenes deben ser calificados de genocidio. "Este Ministerio Público, desde la primera audiencia por juicios de Derechos Humanos, viene recurriendo ese aspecto de las resolutivas y mantendremos la postura", adelantó Peralta Palma.

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