Desde hace un tiempo largo, el ministro de Justicia Ricardo Casal, vienen anunciando a los cuatro vientos cambios en la Policía Bonaerense, que, según asegura, redundarán en mayor eficiencia y lucha contra el delito, que crece día a día en la provincia.
Sin embargo, el ministro y sus adláteres no tuvieron la capacidad suficiente para prever una crisis en el abastecimiento de combustible, pese a que desde hace varias semanas (o meses), el problema se ha agravado.
Por tal motivo, desde hace algunos días, y a raíz de la falta de gasoil para los patrulleros, desde diversas comisarías de la región, informaron que se ha reducido la cantidad de patrulleros que circulan por la calle.
Desde la Jefatura Departamental fuentes extraoficiales aseguraron que de no solucionarse el fin de semana la merma será más notoria. Claro, lo que nadie sabe explicar es cómo no se percataron que debía haber previsiones para evitar esta situación. ¿Cómo explicará el ministro que se deja de patrullar algunos barrios porque no tienen gas oil para los vehículos? Difícil de presentar, mucho más para una gestión que se dice “eficiente y seria”.

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