Las pintadas e insultos aparecen dos semanas antes de la visita a Tierra Santa del Papa
Un grupo de judíos ultraortodoxos tiene en jaque a los servicios de seguridad, que no pueden contener la propagación clandestina de pintadas violentamente agresivas contra el cristianismo y el islam.
La agrupación conocida como Tag Mehir eligió ayer como blanco la iglesia rumana de San Jorge, cerca de un barrio ortodoxo judío, donde aparecieron leyendas ofensivas al cristianismo. "El precio a pagar, el rey David para los judíos, Jesús es una basura", dice la pintada. El cartel "muerte a los árabes" fue pintado en una casa de la Ciudad Vieja de Jerusalén, y se encontraron esvásticas en las paredes de un edificio en Jerusalén Oeste.
Los servicios secretos tratan de delinear la estructura de Tag Mehir, un movimiento amorfo y huidizo, en el plano ideológico y operativo. Según estimaciones, se trata de un centenar de extremistas judíos, reforzado por cientos de adherentes y amplificado por un número impreciso de emuladores ocasionales.
Los colonos extremistas y los militantes de extrema derecha intensificaron en los últimos meses sus agresiones a los palestinos, los árabes israelíes e incluso al ejército del Estado hebreo. Reaccionan de esa forma sobre todo a decisiones gubernamentales que consideran hostiles a sus intereses.
Su objetivo, según las autoridades, es exasperar los ánimos, minar las bases de la coexistencia entre judíos y árabes e impedir cualquier solución política del conflicto. El ministro de Seguridad Interior israelí, Yitzhak Aharonovic, dijo que estos ataques son un fenómeno "muy preocupante", aunque "no hay temores por la visita [del Papa] en sí, que se desenvolverá en una atmósfera amigable y religiosa".
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