Ex presidentes que dejan el poder con un gran rechazo y más tarde recuperan su imagen para volver a competir. La sorpresa Humala.
Pero nada es para siempre en la política andina. Hoy, Toledo es uno de los candidatos preferidos para las elecciones presidenciales del 10 de abril y pelea por un lugar en el ballottage. Esa sorprendente capacidad de reciclaje no es cualidad exclusiva. El presidente Alan García también tuvo su segunda oportunidad en la Casa de Pizarro, 16 años después de dejar al país hundido en la hiperinflación y la violencia de Sendero Luminoso.
“Tenemos una tendencia a idealizar el pasado y la verdad es que durante décadas las cosas no han hecho sino empeorar en Perú”, admitió a PERFIL Fernando Rospigliosi, ex ministro del Interior de Toledo. Ilustra con el ejemplo de su ex jefe político: los votantes prefieren recordar que “durante su gobierno se recuperó la economía”, y olvidan “que no reconoció a una hija”.
En efecto, Perú creció a ritmo sostenido en la última década. “Muchos peruanos se sienten cómodos en el escenario actual y eso genera una conducta electoral conservadora”, señaló Eduardo Toche, sociólogo e investigador del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (Desco). “Toledo captó muy bien esa tendencia. Les dice: ‘Ya me conoces, ya sabes lo que hice, vota por mí’”. El mérito de Toledo fue no haber estorbado en los años de bonanza. “Hubo un crecimiento económico parejo y descentralizado, y dejó al país en buen pie”, apuntó Gustavo Gorriti, ex director del diario La República de Lima.
Gorriti también conoce bien al círculo de Alberto Fujimori, condenado a 25 años de prisión por ordenar las masacres de Barrios Altos y La Cantuta. Los matones del Servicio de Inteligencia Nacional lo secuestraron la noche del autogolpe de Estado de 1992, para sacarle información sobre sus investigaciones acerca de la guerrilla. Diecinueve años después, el periodista asiste resignado a la resurrección política del apellido Fujimori.
Como Toledo y García, Keiko Fujimori es una muestra de que el pasado no condena en Perú. Con la excarcelación de su padre como principal bandera de campaña, la hija del ex presidente también se ilusiona con la segunda vuelta. “La gente no la vota por su nombre, vota por su apellido. Ella es a Fujimori lo que Cámpora fue a Perón”, comparó Gorriti. “La favorece la imagen de ‘dictador justiciero’ de su padre, que sobrevive en algunos sectores rurales.”
A diferencia de los aztecas, los incas no entraban en crisis de cosmovisión cuando ocurrían cambios políticos o económicos bruscos. Al contrario, reajustaban su lógica comprensiva para buscar continuidades incluso en la transformaciones. Al parecer, esa milenaria devoción por lo previsible marcará las elecciones en Perú, que se realizarán en una semana.

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