¿Intendente o comisionado?

 ¿Intendente o comisionado?

La intensidad del discurso de la Gobernadora Vidal en la inauguración de los Juegos Deportivos de la provincia Buenos Aires en el polideportivo marca a las claras el momento que se vive. la necesidad de salir a respaldar a un intendente debilitado, con problemas internos, con rechazos en La Plata y Buenos Aires, y viviendo en una permanente zozobra presupuestaria.

 

“Macri, Arroyo y yo formamos parte de un mismo equipo” “Vamos a ayudar para que Mar del Plata salga adelante” “A él (por Arroyo) le tocó recibir  una situación económica muy difícil” Las frases de Vidal no eran para los chicos, los mensajes no quedaban sólo en el Polideportivo.

Hoy, en relación a la figura del intendente, sobrevuela en el partido de General Pueyrredón la palabra más temida: renuncia.

Operación de prensa, operación política, o realidad, un alejamiento de Carlos Arroyo del ejecutivo local es una posibilidad que, en silencio por los pasillos, en los trascendidos, o con más volumen en los círculos políticos, se escucha. En las últimas horas, cobró fuerza y notoriedad una potencial renuncia del jefe comunal para marzo de 2017, y otros barajan la opción de un paso al costado a fin de año.

La comunidad no puede permitirlo. La oposición tiene que defender la gobernabilidad y ayudar a que el intendente termine su mandato. El problema es que, muchas veces, los palos, las dudas, y las chicanas, aparecen dentro del mismo oficialismo.

La línea directa prometida entre nación, provincia y municipio nunca apareció. La gobernadora Vidal habla de un “importante” aporte de 120 millones de pesos para el distrito desde principios de año. Para lo que significa General Pueyrredón, recibir un promedio de un poco más de 10 millones de pesos por mes, con un presupuesto anual de más de 5000 millones, es un monto irrisorio.

Hay posibilidades, en estas horas, que lleguen los fondos necesarios para abonar los sueldos a los municipales en un pago, en tiempo y forma, y evitar otro paro. El peregrinar de los funcionarios municipales hacia La Plata ya es costumbre. La gobernadora, demostrando habilidad y reflejos, aparece siempre como la salvadora, mientras el intendente y su equipo ponen la cara para los golpes.

Vidal se luce con los jóvenes bonaerenses. Toma tres asignaturas pendientes del gobierno anterior, y las reactiva: Obras en el Regional, reparaciones en la Ruta 88, y dos ambulancias nuevas, soñando en instalar un SAME marplatense. Los logros son de María Eugenia, las penurias no son tan ajenas: son de Carlos Fernando y su gente.

En la década del veinte del siglo pasado, los marplatenses de aquel tiempo, unos 40.000, lucharon para lograr la autonomía municipal, terminar con los comisionados elegidos por el gobernador de turno, y poder votar sus propias autoridades. Así, gracias a esa pelea,  llegó al ejecutivo local Teodoro Bronzini, por ejemplo.

Bronzini, Fava, Inda, Roig, Aprile.

Hoy la impresión, o la certeza de muchos, es que los temas cruciales de General Pueyrredón, no se resuelven en Luro e Yrigoyen, sino que hay que transitar casi 400 kilómetros, para encontrar las respuestas. También crece la sensación que el gabinete local, se arma o desarma, con llamados desde La Plata o Buenos Aires.

Arroyo fue votado por cientos de miles de vecinos, para honrar ese cargo y terminar el mandato. La gente que lo votó, y los que no lo votaron, le piden que sea intendente, no un comisionado.

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