Ahora los supermercados cobran por las bolsas de polietileno

Ahora los supermercados cobran por las bolsas de polietileno

Hace un año la Cámara de Diputados de la provincia dio media sanción al proyecto de ley que prohíbe el uso de bolsas de polietileno y otros materiales plásticos para el transporte de productos que expenden a sus clientes.

Ayer los supermercados comenzaron a cobrar las bolsas, pero sin ofrecer alternativas como marca la Ley. Desde esa oportunidad los locales disponían de doce meses de plazo para reemplazarlas por bolsas de "material degradable o biodegradable" que "resulten compatibles con la minimización del impacto ambiental". El tratamiento del proyecto de ley, cuyos autores fueron Estela Almirón, Juan Navarro y Osvaldo Viano, fue realizado en la Comisión de Tierras y Obras Públicas, Recursos Naturales y Medio Ambiente de Diputados. Pero desde ayer y sin aviso previo, tanto en Supermercado Supremo como en los pertenecientes al Gran Rex, las bolsas comenzaron a cobrarse entre 20 y 25 centavos la unidad.

 

Con la adopción de esta modalidad, los comercios se colocan fuera de lo establecido por la norma provincial, que prohíbe expresamente "el uso de bolsas de polietileno y de todo otro material plástico, utilizados y entregados por hipermercados, supermercados, centros comerciales, autoservicios, almacenes y comercios en general para transportes de  productos o mercaderías, que expenden a sus clientes". El texto de la Ley establece también que "las bolsas de polietileno y de todo otro material plástico, deberán ser reemplazadas por bolsas de material degradable o biodegradable que resulten compatibles con la minimización del impacto ambiental". Acto seguido fija un plazo para adaptarse a la norma, ya que exige "a los titulares de los establecimientos, con fines comerciales, deberán proceder a su reemplazo progresivo en el plazo de doce (12) meses". La única salvedad establecida por le Ley es para aquellas "bolsas o elementos de embalaje de alimentos o insumos húmedos, naturales, elaborados o preelaborados, los que podrán ser comercializados utilizando como continente o envase materiales, no biodegradables sin ningún tipo de inscripción impresa en los mismos.

 

Para su denominación o identificación solo podrán utilizar rótulos de papel", cosa que tampoco se cumple. La misma norma expresa también que los municipios tienen la facultad de adherir a lo dispuesto, cosa que en la comuna local se desconoce, como tampoco existe ningún tipo de control sobre los supermercados, en lo relacionado a la correcta exposición de los precios y sus alternativas, además que ninguno de los locales dispone de baños para el público. A ello se suma una serie de disposiciones de carácter interno, como es la diferencia de precios establecida para quienes compran con tarjeta de débito, una modalidad considerada venta de contado y que los supermercados no suman a sus ofertas. Pero como en la ciudad no hay autoridad de contralor de esos y otros reclamos de los usuarios, cada cual establece la modalidad que más le conviene.

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