Aguiar: “La Justicia juninense está mal desde hace veinte años”

Aguiar: “La Justicia juninense está mal desde hace veinte años”
El asesor del Consejo de la Magistratura bonaerense reiteró fuertes críticas. “No es peor que en otros lugares, pero el trabajo es mucho menor" , evaluó en diálogo con LA VERDAD.

Adolfo Athos Aguiar, ex presidente del Colegio de Abogados y asesor del Consejo de la Magistratura, reiteró sus críticas a la Justicia de Junín. “Veo que está mal como desde hace 20 años, se transformó en un organismo muy complejo, con mucha gente que no se sabe bien qué hace y se advierte cada vez son mayores las barreras y las distancias entre los abogados, el litigante y el juez. El juez o fiscal pasa a ser una "fantasmagoría" al cual es difícil de abordar”.

El análisis también apuntó a los abogados: “Nos ha faltado energía o claridad para plantear las cosas”, indicó.

El dirigente remarcó que “paso poco tiempo en Junín, pero veo mal a la Justicia juninense como en los últimos veinte años. Tiene picos buenos, picos malos, se ha transformado en un organismo muy complejo, muy lleno de gente, con gente que no se sabe muy bien qué hace, y lo que se advierte es que cada vez son mayores las barreras y las distancias entre litigantes o el abogado y el juez, que pasa a ser una fantasmagoría muy difícil de abordar”.

“Esta es una tendencia que marcamos hace diez años o más. Incluso en algún momento se hizo un trabajo técnico muy interesante, pero esa tendencia no se ha revertido, y de vez en cuando tenemos episodios que nos recuerdan la situación”, dijo.

Según evaluó, “esto no es mucho peor ni distinto a otros lugares de la provincia de Buenos Aires. Lo que pasa es que la carga de trabajo es menor en Junín que en otros puntos bonaerenses, y podríamos tener una Justicia mucho mejor”.

También opinó que “en esto hemos fracasado o fallado todos los operadores, inclusive los abogados. A los profesionales nos ha faltado energía o claridad para plantear las cosas”.

Democratización

Por otra parte, Athos Aguiar subrayó que “el Gobierno nacional se apropió de un discurso correcto, que se llama Teoría Crítica del Derecho, pero con los peores personajes y las peores intenciones”.

“Esta no era una pelea en la que había buenos y malos, sino malos y peores. Algunos supondrán que era peor el Gobierno y otros que era peor el oficialismo judicial. Pero los funcionarios querían cambiar una familia por otra”, analizó.

Al respecto, remarcó que “los propulsores de las leyes de la democratización de la Justicia se agraviaron con los más lúcidos propulsores de la teoría crítica, como Alberto Binder, uno de los responsables del inicio de la reforma penal en Buenos Aires, que dijo que si le robaban la idea lo hicieran bien. Estaban comportándose berretamente”.

El ex presidente del Colegio de Abogados apuntó que “esta cuestión todavía no terminó, solamente va pudriéndose de a poquito. Y lo que es interesante, de las leyes de democratización que quedan en pie, es que en algún momento habrá que encarar una discusión legislativa importante acerca de cómo es la función judicial a nivel nacional y federal”.

“A nivel provincial hubo un intento parecido, que los Colegios bloquearon bien, que era dar mayor protagonismo político al Consejo de la Magistratura”, recordó.

Independencia

Por otra parte, el asesor del Colegio de la Magistratura subrayó que “se puede dentro de la Justicia mantener independencia y zafar de las presiones del poder. Hay jueces independientes y buenos. Pero la Justicia se ha hecho un organismo complejo, a veces innecesariamente. Veo buenos jueces y fiscales, pero si en algún lado tiene una pieza que falla, desbarata todo”.

“Además no se ve una vocación verdadera individualmente de independencia por parte de los jueces. Para los nacionales y federales la Justicia se limita a la intangibilidad de los salarios, a no pagar Impuesto a las Ganancias, a la inamovilidad de las funciones, es un discurso berreta”, señaló.

También indicó que “el Poder Judicial de la Nación participa de las cumbres judiciales iberoamericanas, que hace diez años que tienen formulado un código de ética modelo, y si bien hemos gastado fortunas en concurrir, la Justicia argentina no quiere incorporar un código de ética, que arranca del despacho de los jueces”.

En voz alta

“Yo digo cosas que otros no se animan a decir, y así me cuesta. Pero ese debiera ser mi deber, decir lo que otros no pueden o los precios son muy altos para que lo hagan”, analizó Aguiar.

El abogado resaltó que “estas cuestiones, tal vez más elípticamente, las puede decir cualquier persona que se tome en serio la función y que esté preocupado por el camino donde vamos”.

Jueces militantes

Finalmente, sobre dichos del camporista Julián Álvarez que reclama jueces “militantes”, Aguiar subrayó que “no sólo les reclama militancia, también obediencia”.

“En el Consejo de la Magistratura, las mayorías críticas de los dos tercios se consiguen con los cinco oficialistas, el académico y los tres jueces. En este último caso, si bien pertenecen a listas diferentes, colaboraron para que el oficialismo no fuera tan desairado”, expresó.

Comentá la nota