El 7 de junio de 1999 comenzó la pueblada. Por meses de sueldos atrasados, cientos de trabajadores se autoconvocaron. Subieron al puente General Belgrano, y luego bajaron hasta la plaza 25 de Mayo, donde instalaron las carpas.
Con el corte de tránsito en el paso interprovincial comenzó a escribirse una de las páginas más significativas de la lucha social de Corrientes.
“Nos quedamos haciendo el aguante en la plaza hasta que resuelvan nuestros reclamos”, fue la invitación que por medio del boca a boca derivó en la radicación de carpas en la plaza frente a la Casa de Gobierno.
Empujado por la crisis económica, el pueblo correntino dejó de lado la pasividad que históricamente le endilgaron y comenzó a parir una nueva forma de protesta social. La autoconvocatoria como forma de participación masiva.
Las necesidades, el hartazgo y la tentadora propuesta de deliberar de espaldas a las instituciones, convocaron a cada vez más correntinos. Coloridas carpas cubrieron la plaza.
Afiches, banderas, improvisadas cocinas a leña para las tortas fritas, y las rondas de mate para paliar el frío, aportaban el romance. Unas 200 carpas en Capital y otros “aguantes” en el interior.
Sólo armas represivas, que terminaron con la vida de Mauro Ojeda y Francisco Escobar, lograron desmembrar a un pueblo que aún hoy reivindica la lucha por su dignidad.
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